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Copa Mercosul 2001 – Grêmio 1×0 River Plate

October 28, 2018
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Foto: José Doval (Zero Hora)

Na Copa Mercosul de 2001, o Grêmio recebeu o River Plate pela 4ª rodada do da fase de grupos. A chuva que caiu em Porto Alegre deixou o gramado sem nenhuma condição de jogo, mas a partida aconteceu mesmo assim. E o tricolor conseguiu vencer o jogo. Numa jogada de bola aérea, obviamente.

“CLASSIFICAÇÃO NO BARRO
Grêmio é o primeiro time a obter vaga na segunda fase da Mercosul. Os 100% de aproveitamento na competição foram garantidos com a vitória por 1 a 0 sobre o River Plate, ontem, no Estádio Olímpico.

Mesmo enfrentando um adversário descaracterizado, que se preservou para o clássico contra Boca Juniors, domingo, pelo Campeonato Argentino, o Grêmio necessitou de uma dose extra de superação para vencer.

As vantagens que poderiam ser obtidas pelo fato de o River Plate ter usado seu time reserva desapareceram diante das condiçôes do gramado. Transformado em um lodaçal por causa das chuvas que caiam durante o dia, o campo nivelou as duas equipes. No início, o Grêmio insistiu em conduzir a bola excessivamente, quando a medida mais inteligente seria erguê-la na direção da área argentina

No primeiro tempo, os dois times foram iguais em chances criadas. A melhor oportunidade do Grêmio surgiu num cabeceio de Cláudio, que passou ao lado do gol de Constanzo. O River Plate respondeu à altura aos 38 minutos, quando Cuevas obrigou Danrlei a uma defesa difícil num chute de fora da área.

– Temos que chutar de meia distância – reclamou o técnico Tite, a caminho do vestiário, no intervalo da partida O recado foi bem assimilado pelo time no segundo tempo. Tanto que já no recomeço do jogo surgiu o gol que garante a vaga antecipada e um reforço de US$ 400 mil nos cofres do clube.

Aos seis minutos, Zinho cobrou em curva uma falta ocorrida do lado direito. Na trajetória, a bola foi levemente desviada pelo peito de Polga e parou dentro do gol argentino. O árbitro assinalou gol de Polga

De outra forma, jogar futebol virou missão impossível. Um lance aos 43 minutos do primeiro tempo sintetizou as dificuldades de fazer gols. Depois de livrar-se da marcação de Franco, Rubens Cardoso chutou rasteiro, dentro da área. Vencido, o goleiro Constanzo acabou salvo por um fato inusitado: a bola parou no gramado molhado.

Os riscos a que foram submetidos os jogadores ficaram evidenciados nas lesões musculares sofridas por Luís Mário, Sarabia e Romero, todas no primeiro tempo. Com parada prevista por tempo indeterminado, Luís Mário será substituído contra o Coritiba, domingo, por Leandro, cuja condição para disputar o Campeonato Brasileiro o Grêmio obteve ontem.

Antes do jogo, houve uma homenagem às vítimas ao atentado terrorista que abalou os Estados Unidos no começo da semana. Uma faixa pedindo a paz no mundo foi conduzida dentro do gramado, enquanto os alto-falantes do Olímpico executavam a canção Imagine, de John Lennon. Até mesmo uma pomba branca foi solta por Zinho, o capitão do Grêmio, para evocar o clima de paz.” (Luis Henrique Benfica – Zero Hora – 14 de setembro de 2001)

2001 olé capa

AL MENOS, NO HIZO AGUA…
El River muletto se la bancó bajo la lluvia, pero perdió con Gremio y deberá ganar todo lo que le queda para tener chances de seguir en la Mercosur. Ahora… Boca.

PORTO ALEGRE (ENVIADO ESPECIAL). Los pibes, y los no tan pibes, dejaron la cancha embarrados, cansados y derrotados. Es lógico, pero tranquilamente podrían haber levantado un poquito más la cabeza porque dieron todo aunque se vuelven sin nada.

Los fuegos artificiales se mezclaron con el agua. “Queremos paz”, decía la bandera con la que entraron los jugadores del Gremio. Imagine, de John Lennon, atronaba por los parlantes. Fue el recuerdo por la serie de atentados en Estados Unidos.

El agua no le cayó mal a los intereses de River. De este River nuevo, de ocasión, con la cabeza puesta en el superclásico. Que hizo pie como pudo y se la bancó en los charcos del estadio Olímpico. ¿Por qué perdió? Por un centro venenoso del zurdo Zinho, un pique rápido de la pelota y el estatismo de Costanzo y también de los defensores.

El aguante millonario se quebró a los 51 minutos de juego. Hasta ahí, el equipo que dirigió Omar Labruna y que Ramón Díaz vio en diferido por televisión propuso lucharla con cuatro defensores, dos volantes centrales (Escudero y Ledesma) y dos por afuera (Cuevas y Zapata).

Fue digno y leal River. Pudo irse perdiendo al descanso, pero también con un golcito de ventaja. Pero por cantidad de llegadas, Gremio resultó más peligroso. Los brasileños, fieles a un estilo, intentaron tocar y tocar: error. La cancha les pateó en contra. Igual, Demichelis y Zapata rechazaron tiros que iban adentro y Costanzo se revolcó un par de veces y generó dudas en algunas salidas.

La apuesta visitante fue morder y manejar la pelota. Cumplió la primera parte, pero no la segunda. Entonces, volaron los pelotazos para Adrián Romero. Y el correntino molestó con su búsqueda constante y solitaria. Como al minuto y medio, cuando el arquero local se confió y el delantero la tiró al medio (parecido a lo que hizo Coudet ante Chicago en el gol anulado a Cambiasso), aunque no llegó nadie.

íQué lástima. Igual, la gran oportunidad antes del 1-0 la tuvo Cuevas tras un gran cambio de frente de Zapata: el zurdazo del paraguayo chocó con las manos de Danrlei y se fue al córner.

Un león Escudero, bien acompañado por Ledesma, River jamás dio una pelota por perdida, tuvo mucho orden táctico más allá de los cambios por las lesiones de Sarabia y Romero, metió a lo loco y no bajó la guardia ni se achicó en desventaja.

Se adelantó Cuevas, el Pichi se corrió a la derecha y Cavenaghi imitó a Romero. En ese final de ida y vuelta, River cambió su esquema para tener más presencia adelante. No es que le rodeó la manzana al Gremio, pero Danrlei se exigió para taparle un derechazo a Cavenaghi, Demichelis ganó arriba y la pelota pasó muy alta, y no mucho más. Y eso que manejó más y mejor la pelota que en la parte inicial. El tema es que varios sintieron el pesado terreno y la inactividad.remio se salió con la suya, en definitiva. Sin lucir, con un Rodrigo Mendes iluminado y peligroso (encaró, pasó y nunca se le quedó la pelota), ganó su cuarto partido en cuatro fechas y ya nadie le quitará el primer puesto en el grupo. River quedó último y para tener esperanzas de seguir en carrera en la Mercosur deberá ganar los tres partidos que le quedan: uno en Santiago de Chile, el jueves que viene, y otros dos en Buenos Aires.

A horas del superclásico, lo realmente prioritario, varios de los que jugaron demostraron que Ramón puede confiar en ellos. Escudero fue el ejemplo más nítido. Pero también sumaron porotos Zapata (¿habrá salido para estar descansado el domingo?), Romero, Ledesma y Cuevas, más allá de sus lagunones. Quedó claro: bajo la lluvia de Porto Alegre, River no hizo agua...” (Diego Macias, Olé, Viernes, 14 de setiembre de 2001 )

FUE UNA LLUVIA DE LESIONADOS
Por el agua acumulada en el césped, Sarabia sufrió un esguince, Romero un desgarro y el brasileño Luis Mario una distensión.

PORTO ALEGRE (ENVIADO ESPECIAL). De haberlo sabido, Ramón Díaz y Omar Labruna habrían decidido entrenar al plantel en la pileta de natación del Monumental durante toda la semana. Claro, no era para menos: en el estadio Olímpico de Porto Alegre anoche hubo más agua que cuando en Capital se desborda el arroyo Maldonado.

Esto sería una simple anécdota si no fuera por las consecuencias que tuvo en los jugadores el mal estado del campo de juego. Anote: fuerte esguince en la rodilla izquierda de Pedro Sarabia, contractura o desgarro en el isquiotibial derecho de Adrián Romero, distensión en el cuádriceps izquierdo del brasileño Mario…

Lluvia cae. En la ciudad gaúcha llovió todo el día y recién paró dos minutos antes del partido. Los torcedores llegaban desconfiados al estadio y al toque preguntaban si el partido se jugaba. El árbitro Epifanio González caminaba por el césped y no sabía bien qué hacer. Los cancheros remarcaban las líneas de cal borradas por tanta agua caída. Crebes, médico del Gremio, opinaba que no se podía jugar. Pero los jugadores sí querían, al menos los de River. En fin… Nadie imaginó que había tanto peligro de lesiones.

Sí, hubo mala pata. A los 18 minutos Sarabia se quedó clavado en el piso luego de que lo encaró Rodrigo Mendes y estuvo dos minutos tendido hasta que lo atendieron. Tuvieron que sacarlo en camilla. Minutos después, fue Luis Mario el que pidió el cambio. Y sobre los 45, Romero picó por enésima vez y sintió un pinchazo en el músculo. El doctor Giulietti luego explicó que hay que esperar los estudios para saber cuántos días tendrán de recuperación. Y todo por el agua. Glup.” (Diego Macias, Olé, Viernes, 14 de setiembre de 2001)

Hubo otro Labruna en el banco
Omar Labruna vivió su primera experiencia como DT de River con la misma pasión que su padre, Angelito, un prócer del club. Estuvo siempre parado, como su amigo Ramón. “Quedé muy conforme con el equipo. Ahora viene el clásico y no es el peor Boca, eh. Nosotros vamos a tomar la iniciativa para darle una alegría a la gente”, dijo al final.” (Olé, Viernes, 14 de setiembre de 2001)

DESDE LEJOS NO SE VE
El partido no se pudo ver en directo en Capital y Gran Buenos Aires

El partido entre Gremio y River no pudo verse en directo en la Capital Federal y Gran Buenos Aires debido a problemas con la señal de PSN. Los hinchas que esperaban seguir el encuentro desde las 21.10. se quedaron con las ganas debido a que no sólo Multicanal no pudo emitir las imágenes sino tampoco Cablevisión.

Multicanal no había emitido en su señal Cruzeiro-Independiente, Talleres-Vélez y Cerro Porteño-Boca debido a que, según un comunicado de la empresa, PSN “decidió unilateralmente modificar las condiciones contractuales vigentes”. Esto derivó en una presentación ante la Justicia, que el 15 de agosto había asegurado la continuidad de la transmisión de PSN, aunque esta última insistió en no brindar su señal completa. Anoche, en Capital y Gran Buenos Aires, el partido recién se pudo ver en diferido por América, por las dos señales.” (Olé, Viernes, 14 de setiembre de 2001)

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Foto: Paulo Franken (Zero Hora)

GRÊMIO SEGUE 100% E FESTEJA VAGA
Fez 1 a 0 no River jogando num gramado sem condições. Pela primeira vez a equipe passa para a segunda fase da Mercosul

O Grêmio soube superar as dificuldades de um campo alagado e jogou o suficiente para vencer o time reserva do River Plate por 1 a 0, ontem à noite, no Olímpico. O resultado mantém o time na liderança do grupo E da Copa Mercosul, com 12 pontos em quatro jogos, garantindo antecipadamente vaga para a próxima fase. Dia 27 pega o Universidad, no Chile.

O campo encharcado dificultou a movimentação e, principalmente, o toque de bola das duas equipes. Os jogadores custaram um pouco a perceber que a solução para buscar o gol seria os lançamentos longos pelo alto e as bolas alçadas para a área, em vez dos dribles e passes rasteiros.

A primeira situação de gol da partida aconteceu aos 18 minutos, quando Luiz Mário chutou da direita, depois de driblar o goleiro, e Franco salvou de cima da risca. Aos 34, Cláudio, que substituíra Luiz Mário, lesionado, cabeceou para fora.

Aos 37, em um contra-ataque, Cuevas chutou e Danrlei salvou para escanteio. Aos 43, Rubens Cardoso cruzou e a bola parou em uma poça d’água, dentro da pequena área, mas não apareceu ninguém para marcar. Logo aos 6 minutos do segundo tempo, o gol gremista. Zinho cobrou falta da direita, lançando para a área, onde apareceu Polga para tocar de leve na bola e desviar para a rede. Aos 11, Roger arriscou de longe e Constanzo salvou, mandando para a linha de fundo. Quatro minutos após, Cuevas, o jogador mais perigoso do River, invadiu a área pela direita e obrigou Danrlei a outra grande defesa.

Depois de uma pressão argentina, o Grêmio reassumiu o controle da partida, buscando o segundo gol. O campo de defesa do River não estava tão encharcado, permitindo jogadas mais trabalhadas. Aos 25, Cláudio roubou a bola de Rojas, entrou na área, mas não teve calma para marcar, chutando sobre o goleiro.” (Correio do Povo, 14 de setembro de 2001)

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Grêmio 1×0 River Plate

GRÊMIO: Danrlei; Marinho, Anderson Polga e Roger; Pedrinho,Émerson Leal, Rafael Zinho e Rubens Cardoso (Anderson Lima 32/2ºT); Luis Mário (Cláudio Pitbull 27/1ºT) e Rodrigo Mendes (Rodrigo Gral 41/2ºT)
Técnico: Tite

RIVER PLATE: Franco Constanzo – Ariel Franco, Pedro Sarabia (Hernán Garcé 22/1ºT), Martín Demichellis e Ricardo Rojas; Marcelo Escudero, Cristian Ledesma, Víctor Zapata (Juan Raponi – intervalo) e Damián Álvarez; Nelson Cuevas e Adrian Romero (Fernando Cavenaghi intervalo).
Técnico: Omar Labruna

Copa Mercosul 2001 – Grupo 5 – 4ª Rodada
Data: 13 de setembro de 2001, quinta-feira, 21h10min
Local: Estádio Olímpico em Porto Alegre – BRA
Público: 2.779 pagantes
Renda: R$ 13.929,00
Árbitro: Epifanio González (PAR)
Assistentes: Carlos Torres e Miguel Giacomuzzi (PAR)
Cartões amarelos: Roger, Rubens Cardoso, Zinho, Garcé, Escudero e Raponi
Gol: Anderson Polga, aos 6 minutos do 2º tempo

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Copa Mercosul 2001 – River Plate 2×4 Grêmio

October 19, 2018

 

A maior vitória do Grêmio sobre o River Plate em solo argentino aconteceu em 2001, na primeira rodada da Copa Mercosul daquele ano. Foi um categórico 4×2 tricolor, no primeiro jogo oficial do Grêmio após o Tetra da Copa do Brasil.

O River estava fazendo seu primeiro jogo na temporada (na época a Argentina seguia o calendário europeu). Ramón Diaz retornava a casamata do Monumental de Nuñez e promoveu as estreias de Cambiasso (contratado junto ao Independiente) e Maxi Lopez (então com 17 anos). Tite, por sua vez, tinha uma série de desfalques em relação a equipe que se consagrou no Morumbi, mas conseguiu manter o bom padrão de jogo visto no primeiro semestre daquela temporada.

Uma curiosidade, esse foi o último jogo do Grêmio com essa camisa da Kappa sem patrocínio (uma despedida em grande estilo). O primeiro jogo foi na partida de ida contra o Fluminense na Copa do Brasil, em maio do mesmo ano. Todos os 17 jogos desse período foram feitos com essa camisa tricolor (10 vezes com calção preto e meia branca, três vezes com calção preto e meia azul e 4 vezes com calção branco e meia azul)

2001 fabio baiano

Foto: Valdir Friolin (Zero Hora)

OLÉ, GRÊMIO!
O quarto gol do Grêmio na vitória de 4 a 2 sobre o River Plate, ontem à tarde, no Estádio Monumental de Nuñez, expressou com perfeição o que foi a partida de estréia do time de Tite na Copa Mercosul. Bola de pé em pé, troca de passes rápidos até a conclusão sutil de Zinho no canto direito de Constanzo.

A equipe gaúcha manteve uma invencibilidade de 19 jogos e ganhou do River pela primeira vez na história, atuando em Buenos Aires. Nenhuma das mais de 24 mil pessoas presentes ao estádio poderá fazer reparos ao resultado. O Grêmio teve poucos erros. Contou com o vigilante Anderson Polga – autor de um golaço aos 35 minutos do segundo tempo – como um destaque na defesa, ao lado de Marinho. O que dizer, então, de Claudiomiro, que está há apenas uma semana no clube e só realizou um treino tático? A rigor, os erros do Grêmio foram dois, justamente nos gols do River – aos 33 do primeiro tempo, com Cambiasso, e aos 20 do segundo, com Ortega convertendo um pênalti.

– Estou feliz, mas tivemos falta de concentração nos dois gols – alertou Tite.

O Grêmio começou a ganhar a partida logo aos oito minutos. Anderson Lima bateu uma falta na entrada da área e fez 1 a 0. Aos 24, Danrlei salvou o empate ao realizar excelente defesa em cabeçada de Cardetti. O empate veio aos 33: a defesa se atrapalhou e deixou Cambiasso empatar. Um placar injusto para o melhor futebol do time gaúcho. Aos 35, Astrada salvou sobre a linha. Cinco minutos depois, Constanzo evitou o 2 a 1 ao defender voadora de Gral.

O espetáculo maior ficou reservado para a etapa final. O Grêmio manteve a segurança. Parecia atuar em casa e encurralava os argentinos. Até a torcida do River se calou por instantes – algo incomum em jogos no Monumental de Nuñez – talvez para apreciar o futebol da envolvente equipe brasileira. Aos oito minutos, Tinga aproveitou um erro de Constanzo e fez 2 a 1. Em uma nova falha, Gavião perdeu a bola na entrada da área e, na sobra, Claudiomiro derrubou Cardetti. Pênalti que Ortega converteu.

Mas qualquer possibilidade de reação do River acabou minutos depois com a expulsão de Franco, após falta por trás em Fábio Baiano. Polga fez um golaço em um chute potente de fora da área, aos 35 minutos, e a vitória se encerrou aos 42 minutos: Zinho concluiu combinação envolvente, de passes rápidos. A mais pura expressão do futebol arte. ” (Renato Bertuol Barros – Enviado Especial/Buenos Aires – Zero Hora, segunda-feira, 23 de julho de 2001)

O SUBSTITUTO DE EDUARDO ESTAVA MESMO EM CASA
Anderson Polga retorna ao meio-campo e faz até gol na Argentina

Anderson Polga já foi goleador do time júnior do Grêmio no campeonato gaúcho da categoria de 1998. Atuava como segundo volante, mas fazia gols de tudo quanto é jeito — terminou a competição daquele ano com 15 —, como se fosse um centroavante.

Ontem, Polga voltou a revelar essa sua virtude com um belo chute de fora da área, aos 35 minutos do segundo tempo, marcando o terceiro gol e consolidando a vitória na estréia do Grêmio na Copa Mercosul.

– Desde os juniores que treino chutes de longa distância. Vi que o goleiro do River estava fora de posição e peguei muito bem na bola – disse ele, garantindo que o gol não foi casual, mas resultado de muito trabalho e do incentivo que recebe do treinador Tite e do auxiliar técnico Cléber Xavier, que vivem sugerindo que ele arrisque mais de fora da área.

Além de ter sido fundamental ofensivamente, Polga também foi uma peça encaixada com competência no esquema defensivo que conteve os principais jogadores do River: Ortega, Cardetti e Cambiasso. Polga impôs sua força física, mas dividiu os méritos com Marinho e Claudiomiro:

– Atuando ao lado de jogadores da qualidade deles, fica fácil.

O maior treino de Polga com seu novo companheiro de zaga, Claudiomiro, foi a conversa. Ontem, antes de a partida começar, os dois, mais Marinho, se reuniram na meia-lua da área do Grêmio e trocaram as últimas rápidas palavras. Deu certo, apesar da desatenção em dois momentos, que acabou provocando os dois gols do River. O ex-santista Claudiomiro chegou na semana passada e realizou apenas um treino tático com a equipe.

– O grupo do Grêmio está muito entrosado e por isso não tive problemas para atuar com tranqüilidade – explicou Claudiomiro.

Satisfeito com o desempenho de seu time, o treinador Tite só exige agora que seus jogadores mantenham a humildade:

– Temos de ter simplicidade, o elogio não pode trazer soberba.

O próximo confronto do Grêmio pela Copa Mercosul será no sábado, em Porto Alegre, contra o Universidad do Chile. A expectativa é para saber se Tite poderá contar com Mauro Galvão e Luís Mário, que se recuperam de lesões. Roger está com a Seleção Brasileira na Copa América.” (Renato Bertuol Barros – Enviado Especial/Buenos Aires – Zero Hora, segunda-feira, 23 de julho de 2001)

PAULO ROBERTO FALCÃO: O Grêmio estreou na Copa Mercosul como terminou a Copa do Brasil: deu um banho de bola no River Mate, em pleno Monumental de Nuñez. Com exceção do ataque, Tite recompôs sem grandes dificuldades as perdas do time. Claudiomiro, que sequer havia feito um coletivo com os novos companheiros, entrou bem no lugar de Mauro Galvão. Anderson Polga substituiu Eduardo Costa com tanta de envoltura até marcou um belíssimo gol. Só Marcelinho Paraíba ainda não tem um substituto à altura. Mas a presença de Fábio Baiano mais adiantado está compensando em parte a falta de um homem-gol. Rodrigo Gral e Rodrigo Mendes revezaram-se na frente, mas os gols tiveram que ser marcados por jogadores de defesa e de meio-campo.

Ainda assim, o Grêmio chegou tantas vezes na frente que poderia ter goleado por uma diferença maior O que mais chamou a atenção no jogo de ontem foi exatamente a ambição ofensiva do time gaúcho. Até parece que Tite, vendo a dificuldade da Seleção Brasileira para chutar a gol, está orientando os seus jogadores para concluir de qualquer distância. Quando um time faz isso, sempre tira vantagem. Às vezes, o goleiro adversário solta a bola, como no gol de Tinga, e as vezes ela toma o endereço certo, como aconteceu no gol de Anderson Polga. ” (Paulo Roberto Falcão – Zero Hora, segunda-feira, 24 de julho de 2001)

UM GOL COM O ESTILO DE TITE
No jogo que impressionou os argentinos, a goleada fechou com lance coletivo, marca do técnico

Foi como definiu o meia-atacante Fábio Baiano, na manhã de ontem, café tomado, rosto relaxado, sentado no saguão do luxuoso hotel no qual o Grêmio estava hospedado, em Buenos Aires:

— Parecia os gols que a gente faz em treinos de dois toques (aqueles nos quais cada jogador não pode dar mais do que dois toques na bola).

Baiano se referia ao quarto gol da vitória de 4 a 2 do Grêmio sobre o River Plate, marcado por Zinho, no domingo. Foi uma seqüência impressionante de toques rápidos, não mais do que sete, que deixaram os zagueiros argentinos atônitos e envolveram o próprio Fábio Baiano, Rubens Cardoso, Anderson Lima até a conclusão sutil de Zinho no canto direito do goleiro Constanzo. Eram 42 minutos do segundo tempo e o Grêmio fechava uma atuação quase perfeita com um gol espetacular.

— Estou voltando ao time agora, mas o Zinho e os demais jogadores sabem exatamente como cada um se posiciona, a melhor colocação. O time está atuando da maneira que o Tite deseja, está dando certo, é um estilo que não vai mudar — afirma Baiano, destacado pelo jornal esportivo Olé de ontem com o prêmio Maradona, por sua atuação na partida;

“Não fez gols, mas sim desastres na defesa local”, escreveu o Olé sobre o jogador do Grêmio. Outro jornal argentino, o Clarín, concedeu as maiores notas da partida para Fábio Baiano e Rodrigo Gral, oito para cada um.

Tite ressaltou que, pelo fato de o time ser formado por jogadores “móveis”, ele até incentiva movimentação e situações semelhantes à do gol nos treinamentos no Olímpico. Mesmo obtendo tanto sucesso com um esquema sem um atacante fixo, de área, o treinador não descarta a contratação de um centroavante típico. Neste caso, porém, teria que ser um homem com característica de saber fazer parede, escorar a bola e abrir espaço para os companheiros que vêm de trás.

– Não era meu projeto tático armar um esquema 3-5-2 quando cheguei ao Grêmio. Aconteceu devido às características dos jogadores. No Caxias campeão usava um 4-4-2, jogava com um centroavante de área, o Adão, e ponta-direita, o Jajá. A perfeição não existe, mas a gente ambiciona o melhor possível, Temos que ter uma equipe que marque, mas que também jogue – ensina Tite.”
(Renato Bertuol Barros – Enviado Especial/Buenos Aires – Zero Hora, terça-feira, 24 de julho de 2001)

2001 river fora gol

O LANCE, SEGUNDO ZINHO:
“A origem de toda a jogada foi uma bola afastada de cabeça pela zaga do River Plate. De posse da bola, fiz a abertura no Lado direito para o Fábio Baiano. Depois de driblar o marcador, ele devolveu-me a bola. Do lado direito, eu lancei para o Rubens Cardoso, na esquerda. Ele voltou a bola para o Anderson na direita que, inteligentemente, levantou a cabeça e viu a defesa fechando para a pequena área. Eu vim de trás para receber e o Anderson tocou para mim, que tive tranquilidade para esperar o momento certo e fazer o gol. Foi um gol trabalhado, com boa articulação e finalização.” (Zero Hora, 24/07/2001)

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Foto: Valdir Friolin (Zero Hora)

OLE 2001 07 23
“REMIENDOS O REFUERZOS
El River de Ramón cayó en el debut. Sólo se salvaron Cambiasso y D’Alessandro. Si no hay incorporaciones, el Pelado debe armar un equipo ganador con lo que tiene

Debut. Derrota. Por goleada. Y Ramón dice “esto recién empieza”. ¿Lo dijo porque le va a cambiar la cara a River o porque ésta será la cara de River? Con este plantel tiene el desafío de hacer un equipo con lo que heredó de Gallego, sin Saviola pero con Comizzo, D’Alessandro y Cambiasso (estos dos, los mejores de ayer). Con los nombres que pidió, el equipo puede cambiar. Refuerzos o remiendos, piensa Ramón aunque le cabe mejor la duda de Hamlet: ¿Ser o no Ser?.

Con justa razón, el hincha recurre a todos los atenuantes posibles: El equipo recién vuelve de la pretemporada, Cambiasso apenas tuvo dos entrenamientos con sus nuevos compañeros, DAlessandro viene de la exigencia del Mundial Sub 20, hay varios (Costanzo, Cardetti, el propio Astrada) que saben que su titularidad está en discusión y otros (Franco, Lombardi, Pereyra) quienes se juegan el puesto. Y hay más: Gremio es muy buen equipo. Pero son eso, atenuantes. Darles otra envergadura los convertiría en excusas y las excusas son malas consejeras para los análisis.

Ramón insiste con los refuerzos. Dos puntas (José Cardozo y el Turu Flores) y un lateral izquierdo (Federico Domínguez). Los necesita si utiliza un 4-3-1-2 o si cumple su amenaza de imitar el Calcio y juega con tres en el fondo y luego va con cinco volantes y dos puntas definidos o tres volantes, enganche y tres puntas o con cuatro volantes, un media punta y dos arriba. Con cualquier opción, necesita seguridades para esas funciones.

La idea de sacar un lateral y sumarlo a los volantes duró un cuarto de hora. En ese lapso, Lombardi armó un buen circuito de contención-salida-proyección con Pereyra y Ortega. Pero en cuanto se afianzó Gremio, que además ya estaba en ventaja, el proyecto se fue cayendo al mismo tiempo que empezaban las confusiones de Franco entre ir o no ir a la marca y quedarse abierto o cerrarse. El dominó fatal arrastró a Sarabia a demostrar sus problemas para cerrar a la izquierda y las dificultades de Ayala para buscar lejos al punta Fabio Baiano, quien se tiraba atrás. Quedó claro, entonces que, al menos ayer, con estos nombres, no funcionó ni el breve ensayo de la línea de tres y mucho menos la natural línea de cuatro. Si está Yepes, se tapa un hueco en la zona Sarabia-Franco pero ¿Lombardi es el indicado para ser el tercer defensor de una línea de tres? Si fuera así y llega Domínguez, ¿de qué juega Cambiasso? ¿Y DAlessandro? Tal vez Ramón piense en el Cuchu como volante central lo cual significaría la salida de Astrada…

Del medio hacia el ataque, también hace faltan nombres. Para jugar con cualquier sistema. Ortega (anduvo mal)-Cardetti (anduvo peor) es lo único que tiene. El único punta en el banco fue Maxi López. ¿Puede River pelear Apertura y Mercosur con sólo dos cartas?, ¿hay muchas variantes tácticas para asistir a sólo dos formas de definición? No parece.remio, correcto, prolijo, efectivo y con argumentos simples (marcas personales del medio hacia atrás, rápida salida por afuera, movilidad en los puntas) hizo evidente las carencias de River. Le hizo cuatro, pudieron ser más.

Ramón pide más jugadores. Si no se los traen podrá demostrar que es un gran técnico armando un River competitivo con lo que tiene. Pero, con refuerzos o con remiendos, deberá responderle a Hamlet aquello de Ser o no Ser. A Ramón, prócer de los hinchas, le vendría bien recordar la máxima de San Martín: “Serás lo que debas ser o no serás nada“. (Daniel Lagares, Olé, Lunes 23 de julio de 2001)

Tranquilos esto recién empieza
Para Ramón, la clave de la derrota fue el poco tiempo de trabajo. Antes, había vivido a full su ansiado regreso: “Me emocionó el recibimiento de la gente”, dijo.

“íCucho! íCuchoooooooooo!” ¿Qué? ¿El líder de Los Auténticos Decadentes es el nuevo refuerzo de River? ¿Desde cuándo Cucho juega al fútbol, si lo único que quiere es tocar la guitarra todo el día y que la gente se enamore de su voz? Ah, no es él.

¿Entonces? Entonces… ívolvió Ramón, volvió la alegría! Y en el emocionado fragor de lo que es su primer partido en este retorno, a Cambiasso le dice Cucho, y no Cuchu, como cuando Bilardo gritaba desesperado “íFaría, Faría”, y Farías ni mu, porque se trataba de Rivero.

Volvió Ramón a River, señores, Ramón Díaz, el Pelado Ramón Díaz, el más Gallina de todos. hay alboroto en el gallinero.

El cantito clásico. Primero fueron los aplausos a su nombre, cuando la voz del estadio, con un inusitado tono frenético, totalmente sacada, lo anunció. Nada de “señor Ramón Díaz”, ni “Díaz, Ramón Angel” o sobriedades por el estilo. Fue un gigantesco “íRamóoooon Díiiiiiiaaaaaaazzzz”, por momentos entrecortado como se entrecorta la voz de un pibe cuando hace pucheros. Después, traje oscuro, camisa celeste, Ramón saltó al césped detrás del equipo y lo recibió una ovación conocida, el “oy, oy, oy, oy”. El Pelado saludó con el brazo derecho en alto y la mano izquierda en el bolsillo. Hacía frío y, ubicado, no usó la excusa del calor riojano para hacer lo de algunos exagerados del Gremio, que entraron a jugar con guantes.

Además, prontito sintió calor. Su paciente observación del partido desde el banco duró unos 20 minutos. Después, igual que antes: se fue hasta el otro lado de los carteles de publicidad y, casi metiéndose en la cancha, dio antes aliento que indicaciones.

Para DAlessandro, para Franco, para Ortega. Para todos el mismo “íeh!, íeh!”. Y para el Cuchu un “íeh!” y un “íCucho!”.a en el segundo tiempo, mantuvo la actividad hasta la expulsión de Franco, cuando detuvo un par de cambios que tenía pensados y se resignó junto a su amigo Omar Labruna a dejar consumir el retorno en una derrota.

Tranquilidad, amigos. El Pelado, por último, volvió a caminar desde el vestuario hasta la sala de conferencias, como lo hacía entonces. Y con la sonrisa de siempre ofreció las explicaciones de la derrota. “Digo lo que ya dije unos días atrás: me gusta este equipo. Pero me parece que estuvo apurado por querer demostrar las cosas de entrada, un poco nervioso. Hay que hacer un buen análisis, porque estos partidos sirven para poner a todos en condiciones para empezar el Apertura. Improvisamos a Franco por la izquierda, a Ortega de punta… Hicimos poco fútbol hasta ahora”.

Ante la atenta mirada de los dirigentes Fito Cuiña y Ernesto Homsani (integrantes del Consejo de Fútbol), que siguieron la conferencia en el fondo del salón, Ramón volvió a arremeter también con el reclamo: “Sería importantísimo tener los tres refuerzos, y que se entienda que esto no es una disputa entre los dirigentes y yo. En realidad es una exigencia de todos. Los directivos me tranquilizaron en la reunión de ayer (por el sábado). Tenemos que trabajar muchísimo. Hace poco que está Cambiasso, hay que dejar crecer a los chicos. Pero vamos a completar el equipo”.

Agradeció a la gente (“me emocionó el recibimiento que me hicieron los hinchas”, aseguró), y para esa misma gente dejó un mensaje: “Tranquilos, tranquilos, que esto recién empieza”.

Entonces sí, lo que todos esperaban: “Ta luego, muchachos”. íCuánto tiempo pasó sin escuchar ésa, su fabulosa despedida! el resultado impidió el “je”, aunque su vuelta lo mereciera.” (Julio Boccalatte, Olé, Lunes 23 de julio de 2001)

EL CAMBIO QUE NO FUE
Un minuto antes del penal a Cardetti, Ramón había decidido reemplazar a Astrada para que Cambiasso fuera el cinco. Un indicio del duelo que puede instalar Ramón.

¿Premonitorio? River no encontraba la pelota, los espacios, el arco, el orden, nada… El 2 a 1 abajo le devoraba la paciencia a Ramón. Iban 19 minutos del segundo tiempo cuando el Pelado le entregó el papelito de un cambio al cuarto árbitro, Rodolfo Otero: 7 x 5. En nombres, Maxi López por Leo Astrada. El asistente hasta encendió y exhibió el cartel luminoso. Pero al Jefe lo salvó el penal a Cardetti y el gol de Ortega. 2 a 2 y cambio suspendido. Hasta ahí, se podía leer como un reemplazo de urgencia resultadista. Pero entre líneas se puede leer el primer indicio de que hay algo más.

¿Qué más? Por ejemplo, que Ramón está preparando el terreno para cumplir un viejo anhelo: que el cinco de su equipo no sea Astrada si no un hombre elegido por él. Algo que intentó un tiempito con Matías Almeyda, allá en el 96, y que después no pudo lograr con Gancedo, Maisterra, Marcelo Gómez o Ledesma. Ahora trajo a Cambiasso. La pregunta es: ¿para jugar ahí? A la respuesta se la podía empezar a encontrar ayer si finalmente, el pibe López ingresaba por Leo y el medio se rearmaba con el Cuchu de central, DAlessandro a la izquierda y Ortega de enganche. “Justo vino la jugada del penal y decidimos esperar unos minutos más por la experiencia que tiene Astrada”, se justificó el técnico.

Táctica. Hay una sensación que comparte hasta el mismísimo Astrada. Deberá recuperar pronto el nivel que tenía cuando decidió irse a jugar a Gremio, en enero de 2000, o su destino será un lugar en el banco, al lado de Ramón. Repetición: es una sensación. Pero el amague del cambio bien pudo ser un anticipo.

El capitán no terminó bien el Clausura en el equipo del Tolo. Una lesión, la sobrecarga de partidos, la factura que le pasó la inactividad del 2000 (jugó 5 partidos en un año en el Gremio). En fin, no fue el Jefe que todos conocen. Lento, sin timming para cortar juego, impreciso con la pelota, el Negro sólo muestra por estos días la voz de mando, la experiencia para salir al paso de situaciones engorrosas. Se vio ayer cuando del medio a la derecha necesitó siempre de Pereyra y Lombardi para recuperar. O cuando Zinho, de 34 años, le ganó algunas veces en velocidad y en otras con el cuerpo. Aunque la excusa valedera es que todo River está todavía duro por la pretemporada.

“Mi idea es que manejemos la pelota, presionemos y siempre ataquemos”, dijo el Pelado. Y sobre estos conceptos se puede establecer un futuro duelo entre Astrada y Cambiasso. Primero: al morocho no le quema la pelota en los pies, aunque el rubio tiene técnica más exquisita. Segundo: el oficio que puede imponer el histórico difícilmente pueda conseguirlo el flamante refuerzo. Tercero: al Cuchu le gusta pisar el área, pero también se puede ser ofensivo por el contagio que se transmite en la cancha. Y eso el Jefe lo hizo siempre.” (Jorge Luis Sierra, Olé, Lunes 23 de julio de 2001)

“Mi buen pie izquierdo
Ramón juntó a Cambiasso con D’Alessandro, dos zurdos que levantan a la gente. No la rompieron, pero fueron lo más claro en una tarde oscura. Cuchu hizo un gol.

La gran mayoría de las 18.000 personas que fueron al Monumental, lo hizo motivada por la vuelta al banco de suplentes de Ramón Díaz. Pero también atraída por las expectativas que despertaban el debut de Esteban Cambiasso y el reestreno de Andrés D’Alessandro, el pibe que fue figura de la Selección Sub 20 que ganó el Mundial (fue elegido como el segundo mejor jugador del torneo, detrás de Saviola). Los dos son zurdos, los dos son jugadores de buen pie y los dos son los responsables de que los hinchas puedan encontrar algo positivo en el 2-4 ante Gremio.

No la descosieron. Es más, el Cuchu estuvo lejos de ser el jugador que llenaba los ojos en Independiente, pero arrancó su estadía en Núñez con un gol. Y el Cabezón apenas mostró unas pinceladas del fútbol que desplegó en la cancha de Vélez durante el Mundial Juvenil, con un par de pisadas y gambetas. Pero fueron los mejores de un equipo que todavía tiene las piernas en las sierras de Tandil y que necesita ritmo de competencia seria.

Gritos y aplausos. Cuando la voz del estadio anunció las formaciones, el Cuchu fue uno de los más aplaudidos. El volante llegó con crédito. Y en parte pagó. Sólo en parte, aunque a su favor está el hecho de que tenía nada más que un par de prácticas con sus nuevos compañeros y que no pudo realizar una buena pretemporada. Más allá de eso, no le pesó la banda en el pecho.

Se paró como volante por izquierda y sus principales virtudes fueron el trato de pelota y sus ganas de pisar el área rival, especialmente en los primeros 45 minutos. Así fue que en la primera media hora se perdió un gol imposible al mandar por arriba del travesaño un rebote de Danrlei. Pero un rato después del blooper puso el 1 a 1 parcial con un zurdazo dentro del área. Buscó asociarse con DAlessandro y Ortega, y pese a que se encontraron muy poco, quedó la sensación de que el trío dará qué hablar.

Al Cuchu le quedó en el debe un segundo tiempo chato, en el que se comprometió muy poco con el juego y perdió muchas pelotas. Ya no se proyectó y no se mostró como alternativa para generar llegadas. Más, luego de que tuvo que retrasarse por la expulsión de Franco. Claro que a esa altura al Cuchu ya no le daban las piernas. De todos modos, al ser reemplazado por Maxi López, recibió un sostenido aplauso de toda la cancha. Eso que iban 2-3.

La promesa. DAlessandro no debutaba, pero lo que se generó alrededor de su habilidad en los últimos días provocaba la sensación de que el pibe hacía su presentación. Y en cierto sentido era cierto, porque por primera vez en Primera, el Cabezón tuvo la responsabilidad de conducir a River. Lo suyo también fue de mayor a menor. Arrancó con varias de sus típicas pisaditas, algunos enganches y apariciones por derecha e izquierda. Cada vez que desairaba a algún brasileño, los hinchas festejaban. Y aunque no le alcanzó para ser desequilibrante, ratificó ser un gran proyecto.

El pibe tuvo ganas y se mostró siempre, pero no pudo convertirse en el generador del circuito de fútbol. En parte porque no pudo coronar sus intenciones en las puntadas finales, ya que no supo desnivelar con un pase o con una segunda marcha cerca del área. Y en gran medida porque no encontró socios y los delanteros pocas veces se le mostraron bien.

Cambiasso y DAlessandro, los dos zurditos que ayudan a mirar el futuro con mucho optimismo.(Juan Berreta, Olé, Lunes 23 de julio de 2001)

A CONSTANZO SE LE AGRANDÓ EL ARCO
Presionado por la exigente lupa de Ramón Díaz, el pibe tuvo responsabilidad en el segundo y tercer gol de Gremio. Comizzo lo vio desde la platea. ¿Sólo por ahora?

Si bien nadie tiene el puesto asegurado en el nuevo River de Ramón Díaz, por el momento el duelo más picante está en el arco, entre Franco Costanzo y Angel David Comizzo. El pibe se había anotado el primer poroto: el Pelado le tiró el buzo con el número 1 y al Flaco le dejó el 12. Pero en la cancha el cordobés de 20 años no arrancó con el pie derecho. La primera pelota que fue al arco terminó en la red y eso lo condicionó para todo el partido. Mostró reacción y reflejos, sus caballitos de batalla, aunque nunca pudo encontrar serenidad. Encima tuvo responsabilidad en el segundo y tercer gol de Gremio.

Costanzo no fue un desastre. Tapó varios tiros desde afuera del área y achicó bien en los mano a mano. También sacó una volea a quemarropa de Rodrigo Gal que se metía en el ángulo. Pero falló tres veces. Y, como los errores del arquero se pagan con goles, el costo fue muy alto: el pibe fue uno de los responsables de la derrota y no le dejó una buena impresión a Ramón en su examen inicial. En el primer gol se paró muy cerca del segundo palo, Anderson Lima aprovechó el hueco y la colocó perfecto por arriba de la barrera. El segundo de Gremio llegó tras un zurdazo de Zinho que picó en la línea de cal, pegó en el hombro de Costanzo y le quedó servida a Tinga. En el tercero, cometió un error de principiante: había salvado a River dos veces seguidas, el partido estaba 2-2 y Ariel Franco ya no estaba en la cancha, pero se apuró en la salida y se la dejó en el pecho a Anderson Polga, quien no le dio tiempo a recuperar la posición y lo fusiló desde 30 metros.

Ramón Díaz lo bancó en la conferencia de prensa: “En el fútbol se pueden cometer errores y lo vamos a seguir defendiendo. Es un jugador muy joven y hay que seguir apoyándolo para que le salgan las cosas bien cuando le toque jugar”, dijo el riojano.

Sin embargo, desde su vuelta, el Pelado insistió con la incorporación de un arquero de experiencia y recomendó a Comizzo, quien hace dos meses que no juega y ayer estuvo en la platea. Con una larga trayectoria a cuestas, un pasado exitoso en River y mucho carisma, el Flaco de 39 años empezó a ganar protagonismo y a postularse para ser titular: “Yo vengo a jugar, obvio”, aclaró de entrada. Y después soltó frases como “Costanzo será un gran arquero dentro de dos años” y “los más grandes sabemos resolver mejor ciertas situaciones dentro de la cancha”.

Costanzo lo hizo notar.” (Martin Blotto, Olé, Lunes 23 de julio de 2001)

NERY PUMPIDO – YO DIGO
No siente la presión

Sinceramente, no creo que Costanzo esté sintiendo ahora la presión de que Ramón Díaz haya traído a Comizzo para esta Copa Mercosur y el Apertura que está por comenzar. El pibe atajó todo el torneo pasado sabiendo que en el banco había dos buenos arqueros: Bonano y Sala. Y se la bancó. Por eso tengo toda la sensación de que no es un factor de presión que juegue en su contra.

La jugada que más parece que se le cuestiona en el partido ante Gremio, el gol que le hacen tras haber sacado mal, es un error eventual, no conceptual. Son cosas que pueden pasar. Sacar con la mano cruzando la pelota no está prohibido en el manual del arquero. Y justo la jugada venía de una muy buena atajada suya…

Me parece que es un arquero que tiene un gran futuro. Su mayor cualidad es estar en el arco de River con la poca edad que tiene. Eso no es fácil, y cumplirlo es un gran mérito, realmente. Tiene colocación, le faltan partidos. Y como defecto se le puede marcar cierto apresuramiento en algunas jugadas, propio de la gente joven. Creo que va a dar mucho, y hasta puede ser de Selección, si Bielsa ya lo convocó una vez…”(Olé, Lunes 23 de julio de 2001)

UN PIBE CON LA REMERA DE SAVIOLA
Maximiliano López, de sólo 17 años, hizo ayer su debut en River con el número 7. Jugó poco, pero Ramón Díaz le apuesta fuerte para repetir la historia del Conejo.

“Pibe, vení”. Como esos pibes que acompañan a sus padres a un picado en el barrio y se ilusionan con la chance de que falte uno -y efectivamente hay una ausencia que le permite el ingreso-, Maximiliano Gastón López escuchó el llamado de Ramón Díaz y fue música para sus oídos.

Si la emoción ya había sido grande el viernes, cuando el Pelado lo confirmó entre los concentrados para enfrentar al Gremio, ni hablar de lo que habrá sido ayer, cuando a los 39 minutos del segundo tiempo ingresó por el Cuchu Cambiasso y debutó en la Primera de su querido River.

En realidad, pudieron ser más de seis sus minutos en la cancha. Pero cuando estaba a punto de reemplazar a Leonardo Astrada (hasta el cuarto árbitro ya había anunciado el cambio en su cartel electrónico), sobrevino la expulsión de Ariel Franco y el técnico decidió postergar la modificación.

En esos seis minutos, entonces, no fue mucho lo que pudo hacer, pero con apenas algunas cositas, como un lindo enganche por la izquierda que terminó en remate al arco (una jugada que, vale decirlo, fue muy aplaudida por los hinchas), dejó en claro que es un proyecto interesante. que hace muy bien Ramón en apostarle fuerte.

¿El nuevo Saviola? La pregunta no está relacionada con características de juego. Maxi López, un “9” de área, corpulento, alto, es definitivamente distinto al hábil Conejo que se fue hacia Barcelona. La pregunta, más bien, tiene que ver con la idea de Ramón: en esta nueva etapa, el técnico prometió darles pista a los chicos. Y quiere repetir con López lo que hizo con Saviola.

Es, para Díaz, casi una cábala.

La primera coincidencia: el nuevo Pibito heredó la “7”. La segunda: ambos debutaron con 17 años (Saviola, nacido el 11 de diciembre de 1981, jugó su primer partido ante Gimnasia de Jujuy el 18 de octubre del 98; López, del 3 de abril del 84, debutó ayer). si López no pudo imitar la proeza del que se fue (un gol en su presentación), fue en gran parte porque su ingreso coincidió con el peor momento de su equipo, ya sin ánimo para ir hacia el arco de los buenos brasileños.

Hasta la semana pasada, López era el “9” de la Sexta, con 12 goles en los 15 partidos jugados en lo que va del año. Desde el viernes, pasó a compartir el vestuario con los profesionales. Desde ayer, amigos, es una de las caras nuevas de este River.

Le dicen la Gata.

Promete goles.” (Martin Blotto, Olé, Lunes 23 de julio de 2001)

ficha ole

GRÊMIO SURPREENDE E VENCE O RIVER PLATE EM BUENOS AIRES
O Grêmio surpreendeu e venceu o River Plate por 4 a 2, hoje, no estádio Monumental de Nuñez, em Buenos Aires, na estréia dos dois clubes pelo Grupo E da Copa Mercosul-2001.

Mesmo jogando fora de casa, o time gremista dominou praticamente toda a partida e esteve sempre à frente no placar. Anderson Lima, Anderson Polga, Tinga e Zinho fizeram os gols do Grêmio, enquanto Cambiasso e Ortega descontaram para a equipe da casa.

A equipe gaúcha foi superior no primeiro tempo e deixou de abrir uma boa vantagem. Com uma marcação forte, o Grêmio neutralizou as principais jogadas do adversário e criou boas chances para marcar.

No entanto foi o River Plate quem chegou pela primeira vez com perigo. Aos 5min, o meia Ortega cruzou da direita e Cardetti cabeceou rente à trave esquerda de Darnlei.

A resposta do Grêmio veio quatro minutos depois. Zinho sofreu falta próximo à área. Na cobrança, o lateral Anderson Lima bateu no canto direito de Constanzo e abriu o placar para a equipe brasileira.

Aos 25min, o time argentino teve a chance de empatar, mas Darnlei fez ótima defesa em cabeçada a queima-roupa de Cardetti. No rebote, Cambiasso desperdiçou a chance de empatar, ao chutar por cima.

O meia argentino, que foi campeão Mundial sub-20 pela seleção argentina, não perdeu a segunda oportunidade. Aos 34min, após chute de Ortega da entrada da área, a bola ficou com Cambiasso, que dominou no peito e bateu no canto direito de Darnlei empatando o jogo.

Dois minutos depois, o Grêmio quase marcou novamente. Após cobrança de escanteio de Zinho, Claudiomiro cabeceou no canto esquerdo, Constanzo ainda conseguiu tocar na bola e Astrada tirou em cima da linha.

Aos 41min, a equipe brasileira perdeu outra grande chance. O atacante Rodrigo Gral pegou de primeira, dentro da área, cruzamento de Anderson, mas Constanzo fez excelente defesa, impedindo o segundo gol do Grêmio.

O time gaúcho passou novamente à frente no placar logo aos 9min do segundo tempo. Rubens Cardoso cruzou da esquerda, o goleiro Constanzo falhou e Paulo César Tinga fez o segundo gol do Grêmio.

O Grêmio, no entanto, não conseguiu segurar o placar. Aos 20min, Claudiomiro cometeu pênalti em Cardetti. Na cobrança, o meia Ortega chutou no canto direito de Darnlei e empatou novamente para o River Plate.

Aos 25min, a equipe argentina ficou com um jogador a menos. Franco derrubou Fábio Baiano, que avançava livre em direção ao gol, e foi expulso pelo juiz paraguaio Carlos Torres.

Com vantagem numérica, o Grêmio passou a dominar a partida. O time, no entanto, falhava nas finalizações. Aos 30min, Ayala derrubou Fábio Baiano na área, mas o juiz errou e não marcou pênalti.

Após o River Plate sair jogando errado, Anderson Polga fica com a bola e chutou de fora da área, surpreendendo o goleiro Constanzo, e marcou o terceiro gol da equipe.

Aos 42min, Zinho fechou a ótima vitória da equipe brasileira. Após cruzamento de Anderson Lima da direita, o meia, dominou e bateu no canto direito de Constanzo, fazendo 4 a 2.” (Folha de São Paulo – 22 de julho de 2001)

GRÊMIO VENCE RIVER EM ESTRÉIA NA MERCOSUL
O atual campeão da Copa do Brasil estreou ontem no Grupo E do torneio sul-americano com unta vitória de 4 a 2 sobre o time argentino, em partida disputada no estádio Monumental de Nuñez, em Buenos Aires. Os gols do Grêmio foram marcados por Anderson Lima, Tinga, Ânderson Polga e Zinho. Cambiasso e Ortega fizeram os gol do River Plate, atual campeão argentino.
O River, dirigido por Ramón Diaz, foi prejudicado pela expulsão do zagueiro Ariel Franco, justamente quando o jogo estava 2 a 2. A novidade de ontem na equipe gaúcha foi a estréia do volante Claudiomiro, ex-Santos. Além de Grêmio e River, a chave conta com Palmeiras e Universidad de Chile, que jogam quarta-feira, em Santiago” (Folha de São Paulo, 23 de julho de 2001)

COPA MERCOSUR: PERDIO 4-2 EN EL MONUMENTAL CON GREMIO DE PORTO ALEGRE

River tuvo un mal debut y dejó más dudas que antes
El equipo de Ramón Díaz mostró serias falencias en todas sus líneas y por largos momentos fue bailado por su rival. Cambiasso hizo su estreno con un gol, pero cumplió una labor despareja.

Alguna vez sonará el tiro de la sinceridad en el fútbol argentino. Y, entonces, el reaparecido Ramón Díaz —entre tantos otros copados por el efecto-televisión— reconocerá que casi nadie de su equipo podía prestarle atención a los gritos y protestas lanzados desde afuera. Los que estaban adentro de la cancha, ocupados en encontrar la pelota y concentrados en curar los desaciertos. Y que los otros, los testigos de las tribunas que percibían sus gestos ampulosos, deberían pensar que lo que no se previó de antemano es difícil armarlo sobre la marcha. O que los movimientos no se corrigen a los gritos. En fin, todo eso que se sabe, pero que en la era del marketing se entiende como ingenuidad. Hay que fingir, gritar, hacer señales confusas, dar órdenes… O que lo parezca. Que lo crean los otros.

Lo cierto es que —mientras tanto— la nueva versión River (con casi todos los mismos, menos Saviola, más Cambiasso, más D”Alessandro, y sin Coudet) era apabullada en el campo por Gremio, un equipo brasileño que recordando sus raíces se encargó de practicar el juego simple y atractivo de la marca registrada: circulación larga y segura, toque para el que viene y no para el que va, apertura para la llegada por afuera, desborde, centro desde el fondo. Y todo eso. Claro, interpretado por actores que quieren a la pelota y la juegan con cariño. Como el veterano Zinho, o Baiano, o Gral, o los otros. Esto se vio más en el segundo tiempo. Cuando los brasileños rompieron con los resquemores del visitante, cuando comprendieron que River estaba físicamente endurecido (efecto de la pretemporada, quizás) y que, además, parecía vacío de ideas.

Fue entonces cuando pasaron a ganar definitivamente un partido que ganaban en el juego desde la primera etapa. Cuando River estaba con diez por expulsión de Franco (le pegó desde atrás al habilidoso Baiano) y cuando el joven Franco Costanzo —un arquero con reflejos— transmitía con ciertas inseguridades la presión psicológica que significaba para él la contratación del veterano Angel Comizzo. Fue el tiempo del festival. Un saque apurado de Costanzo, tras una gran intervención, lo tomo distraído a Ortega. Polga lo anticipó y sacó un remate espectacular que fue el tercer gol. El cuarto fue una obra futbolera perfecta, como para mostrarla en escuelas y en estadios ansiosos de jugadas antológicas. La llevaron desde el centro a la izquierda, al centro, a la derecha. Con amagos y encares intermedios. Hasta que Baiano se la sirvió a Zinho y éste eligió el rincón. Era tanta la desazón que nadie se atrevió a aplaudir ese himno al fútbol.

Los ejes de atención eran tres: Ramón, afuera de la cancha. Y adentro, Esteban Cambiasso y Andrés D”Alessandro. Y quedaron algunas evidencias. Lo de Ramón en la escena ya está contado. Ahora tendrá que enfrentar el verdadero desafío, el de la semana, el de diseñar el equipo y establecer un concepto de juego, el de compartir convicciones con sus dirigidos. Esta etapa es distinta de aquella cuando llegó a River, aun inexperto, y el equipo estaba poblado de estrellas. Ese plantel ganó mucho. Pero ahora se viene de una frustración y él llega con cartel y pedido por la gente. Doble responsabilidad.

Cambiasso jugó en la posición que menos le conviene. El está para mirar el juego de frente, en el medio, como cinco clásico o por la izquierda, si se divide la misión, tiene capacidad de quite y pulcritud, pero no está para picar y buscar arriba sin sorpresa. Que haya conseguido un gol es una simple anécdota. No tuvo un buen desempeño. Claro, no contó con compañía. Porque D”Alessandro se empeñó en la gambeta cerrada y entró poco en el circuito. Y porque Ortega no acertó una posición estable. Entonces, Cardetti, aislado, casi no entró en juego.

El primero fue con un tiro libre exacto de Lima, al palo derecho. Cambiasso igualó en una jugada común. Después, tras un error de Costanzo, marcó Tinga. Y volvió a empatar Ortega, de penal, por una infracción (pareció jugada peligrosa) de Claudiomiro a Cardetti. Como se ve, River corrió siempre desde atrás. Con vacilaciones defensivas y sin creatividad de ataque. Gremio fue de menor a mayor. Y al final, organizó un baile

Fue el primer partido. Con sus relatividades. Que reabrió el estigma de River en los choques internacionales. Pero no hay que dramatizar (nunca sirve). Hay buen plantel en relación con los otros. Y está el entrenador reclamado. El compromiso es hacerlo notar de ahora en más.” (Clarin, 23/07/2001)

“COPA MERCOSUR: EL ESPERADO DEBUT DE CAMBIASSO

El Cuchu gritó un gol, pero a su actuación le faltó peso
Los sueños de un debut tienen siempre el mismo final: el del chico de la película, el debutante, obvio, haciendo un gol y con su equipo ganando. A Esteban Cambiasso se le cumplió sólo una parte, que es, seguro, la que no se le borrará nunca. La del gol, que, en posición de centrodelantero, le sirvió a River para revertir un 1 a 0 abajo que empezaba a incomodar a la gente que había elegido pasar la tarde chupando frío con su River querido. La otra parte de la ilusión, la del triunfo y la de todo el equipo con las manos en alto, quedó para otra vez. Como también será una historia para el futuro la de un rendimiento a la altura del fútbol que vive en los pies y en la cabeza del Cuchu. Pero, bueno, con apenas un entrenamiento con sus nuevos compañeros, se merece un aprobado, aunque el peso de su fútbol no haya sido el que se le conoce. Y del que no se duda.

Debe haber sido la combinación de todas estas cuestiones la razón por la cual, después de su primera ducha oficial en el vestuario de River, el volante explicaba: “Estoy triste y con bronca porque salimos a buscar un resultado y no lo logramos. Hubiera preferido no hacer un gol y que el equipo ganara. ¿Lo mío? No sé, me sentí bien, tranquilo; ya iremos viendo cómo me acomodo”. Pintor de tardes a puro fútbol, Cambiasso se daba cuenta de que había, en su primera tarde con la camiseta de River, tramas por resolver para que la explosión Cambiasso termine de tomar forma, y también algunos atenuantes. Uno de ellos, más vale, es que en el debut no se puede pedir todo, porque es en esos días iniciáticos cuando los nervios, las ansiedades y los apuros por hacer todo bien juegan sus cartas. Además, hay otra cuestión directamente relacionada con lo táctico, y es que la posición de volante por izquierda que ocupó, quedando expuesto varias veces casi como wing izquierdo, no es la que mejor se adapta a su juego. Si se revisan los antecedentes de Cambiasso, se encontrarán mas luces para él parándose como número 5, o acomodándose en el medio y partiendo la cancha con otro volante central. En fin, da la sensación de que desde ahí habrá en el ex volante del Rojo mucho más cuerda en el carretel.

De todos modos, ese gol que festejó largo (como siempre se festeja la primera vez), algunas pinceladas de su calidad individual y los intentos de sociedad que intentó armar por izquierda cuando Ortega lo buscó para respaldarse en él, permiten vislumbrar una proyección para el rubio volante que no baja en nada las expectativas que generó su llegada a River. Aunque, claro, a todos los ingredientes de su juego aún les falte un golpe de horno.

Desde el lugar que ocupó en el campo, lo que fundamentalmente perdió Cambiasso fueron cuestiones relacionadas con la creación de juego desde posiciones en las que sobran las piernas rivales, al fin, la firma autorizada de su mejor fútbol. Es posible que el Cuchu se haya dado cuenta de que algo le faltó en su debut, más allá del lindo momento de su gol. Quizá por eso, cuando Ramón Díaz lo hizo salir a los 39 minutos del segundo tiempo (un poco por la necesidad de River de ir a descontar y otro poco para mimarle su ego con una despedida privada), los aplausos con que lo despidieron los hinchas no lo confundieron: “Sé que tengo mucho que hacer todavía para merecer esos aplausos de la gente”.

Cambiasso está eligiendo caminar de a poquito, y lo que intentó ayer, cuando intentó desmenuzar sus primeras impresiones en el equipo de Ramón, parece que fue no dejarse llevar por las emociones. Para sentirse en su salsa, y para ser el jugador de Argentinos, de los juveniles y de Independiente, ya habrá tiempo. Lo que se vio, en esta primera aparición del Cuchu en la película River lo sintetizó bien su técnico cuando dijo: “Al Cuchu no se le puede pedir más…”. Sí, suena a verdad eso.” (Clarin, 23/07/2001)

PEDRO SARABIA“Que éste haya sido el primer partido de la temporada no debe ser una excusa para la mala tarde. Cometimos muchos errores y hay unas cuantas cosas por mejorar.”

LEONARDO ASTRADA“Nos faltó ritmo y perdimos ante un gran equipo. Esperemos mejorar en el próximo partido.”

ARIEL FRANCO“En la roja no me quedó otra que bajar al 10 de ellos. Estoy triste por la derrota, claro. Pero en cuanto empecemos a hacer más fútbol vamos a mejorar.”

CELSO AYALA“Esto no es para nada grave. Gremio está en ritmo y por eso sacó diferencia.” (Clarin, 23/07/2001)

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Foto: Valdir Friolin (Zero Hora)

UN GOLPAZO AL SALIR A LA CANCHA

Leo cabeceó de entrada
Se podría esperar de un recién llegado al club, como Esteban Cambiasso, o de pibes sin experiencia, como Juan Pablo Raponi o Maxi López. Pero es difícil imaginar algo así de Leonardo Astrada… ¿Cuántas veces el Negro habrá salido por ese mismo túnel encabezando la fila? Contando los inicios de partidos y las salidas para los segundos tiempos, deben llegar a cientos, miles de veces… Sin embargo, cuando ayer River entró a la cancha para debutar en la Mercosur ante el Gremio, el capitán Astrada chocó su cabeza contra la chapa corrediza que hace las veces de techo del túnel. Por eso en la foto se lo ve agachado y como tambaleante. Viendo lo que había sucedido y tras escuchar cómo retumbó el cocazo de Leo ante el techito, los compañeros tomaron la precaución de agacharse, pero antes de ver la luz exterior. Y, claro, por respeto hacia el capitán y porque por algo le dirán Jefe, todos aguantaron la carcajada. Nadie dijo ni mu… (Clarin, 23/07/2001)

EN FOCO

El desafío
Ramón Díaz volvió a dirigir a River, tras un año y medio. Y se transformó, claro, en una de las atracciones del domingo en Núñez. Fue ovacionado. Pero la derrota lo dejó preocupado.

Acaso sepa, como pocos, que no hay que dejarse abatir por las despedidas. Que son necesarias para el reencuentro. Y acaso sepa, como muchos, que no hay cosecha después de la cosecha, sino después de la siembra. Volvió Ramón. Y esa comunión entre el frío de la tarde, el del juego de su equipo y el del resultado final, dejó en penumbras la apertura de su segundo ciclo como técnico de River. Tal vez, la producción de ayer haya sido la evidencia que faltaba. Tal vez, aún sea demasiado pronto para proyectar las sensaciones de hoy. Lo cierto es que Ramón Díaz tendrá que echar mano a su legajo de entrenador exitoso y hurgar allí alguna solución. Y en el corto plazo. Con o sin los otros refuerzos por los que sigue presionando a cada paso. Porque los tiempos, según el umbral de tolerancia futbolera, son escasos. Y esto sí, quien se jacta de ser uno de los tres entrenadores con más títulos en la historia del club (conquistó 6, igual que José María Minella y Angel Amadeo Labruna), acaso lo sepa mejor que nadie.

Es insoslayable el crédito que tiene de parte del público. Y ayer, al asomar sus ojos negros a las 14.56, comprobó que no perdió vigencia el ya clásico “oy, oy,oy…oy,oy,oy… es el equipo de Ramón”, esta vez seguido por unos típicos versos desempolvados para la ocasión: “Miren, miren que locura; miren, miren que emoción; ése es el Pelado Díaz que volvió a River para ser campeón”. Y ahí en donde nació este respaldo incondicional, hábitat natural de sugestivos apoyos de otrora, ahí en la bandeja superior de la tribuna Almirante Brown, acompañó ayer a este cancionero popular una bandera que no podía faltar: la de las dos caras juntas, las de Ramón y Angelito, con la frase Eternamente en River.

No hubo grandilocuentes demostraciones de afecto porque, de hecho, no hubo una multitud en la cancha de River. Y porque, encima, el equipo estuvo lejos de cautivar. Pero ni el 4 a 2 con el que ganó Gremio, en particular, ni la pálida imagen de sus dirigidos, en general, apagaron la bienvenida a quien protagonizará entre mediados de 1995 y el verano de 2000 un ciclo que tuvo en los títulos y en los culebrones todos los condimentos que se requieren para hacer historia.

Ramón, claro, insistió con los refuerzos. Dijo más de lo mismo que dijo el sábado, el miércoles… Y si se rebobina el almanaque se encontrarán más pedidos del entrenador en este sentido. Aclaró que “no se trata de una disputa” con los dirigentes, pero… “si queremos hacer un gran equipo, los tenemos que traer”. Y apelando a la habilidad que tiene para este juego de los mensajes cifrados, disparó: “No es una exigencia mía solamente; es de la gente”. Hasta se respiró en el ambiente que el efecto mayor que causó esta inapelable derrota fue el de haber reforzado el reclamo de Ramón…

Admitió: “Nadie esperaba esta derrota, y menos yo”. Y con distintos puñados de palabras, armó frases (“Lo vi apurado al equipo”; “nos falta muchísimo trabajo”; “los jóvenes necesitan tiempo”) destinadas a respaldar su prioridad de hoy: los refuerzos. Mientras tanto, aseguró haberse emocionado por “el apoyo y la confianza de la gente”. Y lamentó que el inicio del River de Ramón II no haya sido el ideal.

Hizo gestos, se amargó; esta vez le tocó sufrir y no gozar. Pero se fue escuchando la misma melodía de apoyo que al llegar. Tiene crédito Ramón. Eso está claro. Como está claro, también, que está parado frente a la silueta de un gran desafío.” (Clarin, 23/07/2001)

“Maxi López, de Primera
Faltando seis minutos, Maximiliano López se dio el gusto de debutar en la Primera de River. Nació el 3 de abril de 1984 en la Capital Federal, pesa 76 kilos y mide 1,82 centímetros, según detalla su ficha personal. Es de las inferiores de River y fue uno de los pocos juveniles que impactó a Ramón Díaz durante la pretemporada realizada en Tandil.

Ayer dijo que “me sentí bien y cómodo cuando me tocó entrar. Claro que me hubiese gustado hacerlo con otro resultado. Tanto mis compañeros como el cuerpo técnico me dieron un respaldo muy grande y eso influyó para que entrase tranquilo. ¿Qué me pidió Ramón? Que aportase movilidad y que buscase juntarme con Ortega y D”alessandro”.

Del partido, López opinó que “Gremio es un equipo muy ordenado, pero por momentos River fue más. La diferencia fue que ellos aprovecharon sus oportunidades y algunas individualidades desequilibrantes” (Clarin, 23/07/2001)

“OSCURO DEBUT: Ramón volvió al frente de un River apagado y frágil Gremio fue superior y le ganó por 4 a 2 a un rival con poco fútbol e impreciso

Por eso de la vuelta de Ramón Díaz, del debut de una individualidad carismática como Cambiasso y porque se está ante el comienzo de una nueva temporada, por River se respiraba un clima renovador, aunque la mayoría de los nombres todavía remite al pasado reciente. Como todo alumbramiento, el aprendizaje se hace inevitable. Y ayer River recibió una lección futbolística de un Gremio mucho más avanzado en materias como funcionamiento, control del juego, capacidad para anular al adversario y movimientos asociados en ataque.

Los brasileños resultaron demasiado para un River que sigue siendo una incógnita tan grande como antes del partido. Con la diferencia de que antes de los 90 minutos había más espacio para las esperanzas que para las dudas que quedaron como impresión final.

Está claro que sólo se trata del arranque de un ciclo y como tal es imprudente extraer conclusiones definitivas. También es cierto que existen atenuantes: era el primer partido oficial tras el receso y una pretemporada que en lo inmediato ayuda más en lo físico que en lo futbolístico. Gremio también venía de un intervalo de tres semanas, pero le costó mucho menos recordar los fundamentos que lo llevaron a ser uno de los mejores conjuntos de su país en el primer semestre, al ser campeón estadual y de la Copa Brasil. Y si a River le faltaron Coudet y Yepes, los gaúchos no tuvieron a cinco titulares debido a lesiones, la Copa América y alguna venta.

A River se le fue el partido sin encontrar un circuito de juego. Le costó una enormidad dar más de dos pases seguidos o entregar respuestas individuales para perforar el compacto muro que Gremio armó en su campo. Y además dio facilidades defensivas, con notorios desacoples entre la zaga central y los volantes, además de la inferioridad numérica en la que quedaba Franco para defender un sector (el izquierdo) que no es favorable a su perfil.

Gremio fue bastante completo: duro para defender, con un planteo corto entre sus líneas para achicar espacios en la zona central, y variado en el ataque, a través de la sucesión de toques, el apoyo continuo para el portador de la pelota y la aptitud para utilizar las bandas y saber cambiar de frente. A los 8 minutos ya estaba en ventaja, con un tiro libre de Anderson Lima.

Ortega arrancaba desde atrás y los encuentros con D´Alessandro y Cambiasso eran esporádicos; Cardetti vivía en soledad y rodeado de marcadores. Pese a las dificultades para desnivelar, Cambiasso consiguió el empate al tomar un cabezazo de Sarabia.

El segundo tiempo acentuó las virtudes de Gremio a medida que River caía en errores -la salida de Costanzo en el tanto de Tinga- y cierta desesperación. A la igualdad de Ortega le siguió enseguida un handicap que la quebradiza estructura de River no estaba en condiciones de compensar: jugar con uno menos por la expulsión Franco, que derribó desde atrás a la figura, Fabio Baiano, a quien dio placer verlo despejar caminos ofensivos por su calidad y panorama.

Un bombazo del líbero Anderson Polga y el golazo de Zinho, construido con más de una decena de toques y dos cambios de frente, sellaron la previsible derrota de River, que para empezar a ser un equipo en serio necesita un ensamble y definir un estilo que van más allá de los ruegos de Ramón por los refuerzos.” (Claudio Muari – La Nacion – 23 de julio de 2001)

“Una presentación agridulce

El debut de Esteban Cambiasso en River seguramente no fue el soñado por el volante, más allá de que haya marcado el primer gol de su nuevo equipo. A los 20 años, el ex jugador de Argentinos Juniors e Independiente parece haberles caído muy bien a los hinchas millonarios , que lo despidieron con aplausos cuando fue reemplazado en el segundo tiempo por el debutante Maximiliano López.

“Tuve pocos días de práctica; me hubiese gustado debutar con otro resultado. El gol es una anécdota, porque no sirvió para que River ganara. Gremio es un buen equipo, que está en plena temporada. Igualmente le agradezco al entrenador la confianza que tuvo en mí y a la gente, que me demostró todo su apoyo”, comentó Cambiasso.

Maxi López , un delantero de 1,80 metro, de 17 años, que no realizó la pretemporada con el plantel, señaló sobre su presentación: “Aunque no me pude mostrar mucho porque estuve muy poco tiempo en la cancha, estoy muy contento por haber debutado y espero tener más oportunidades”.

El capitán de River, Leonardo Astrada, reconoció errores, aunque le quitó dramatismo a la derrota. “Este partido nos sirvió para darnos cuenta de que hay muchos errores por corregir. Nos faltaron juego y ritmo, por lo que deberemos seguir trabajando para mejorar. Se perdió y ya está, no hay que dramatizar. Es el primer partido después de la pretemporada y el equipo no jugó como todos queríamos, hay que saber que esto se revierte jugando.”.

“Tenemos que crear un equipo competitivo, y para eso debemos seguir trabajando”, concluyó Celso Ayala.” (La Nacion – 23 de julio de 2001)

GREMIO, EUFORICO
El entrenador resaltó la personalidad

Entre los eufóricos allegados al vestuario de Gremio había una persona que resaltaba que ésta era la segunda vez que los gaúchos le hacían cuatro goles a un equipo grande en la Argentina. El antecedente se remonta a fines de la década del 50, cuando Gremio superó a Boca por 4 a 2 en un amistoso en la Bombonera.

Alejado de las estadísticas, el director técnico Tite resumía con mucha amabilidad los méritos de su equipo: “Tuvimos mucha personalidad para hacer nuestro juego en un estadio que impone tanto respeto. Gremio mostró concentración, equilibrio emocional y entendimiento colectivo”.

Sobre River, el entrenador destacó a D´Alessandro: “Tiene unas condiciones técnicas extraordinarias. También está Ortega, pero él es más conocido”. Tite tiene una particularidad: en la escuela secundaria fue alumno de Luiz Felipe Scolari, DT del seleccionado, que en las décadas del 80 y 90 obtuvo con Gremio una Copa Libertadores, entre otros tantos títulos.” (La Nacion – 23 de julio de 2001)

2001 calos brigo river

Foto: Carlos Brigo (Correio do Povo)

River Plate 2×4 Grêmio

RIVER PLATE: Costanzo; Lombardi, Ayala, Sarabia e Franco; Pereyra, Astrada, Cambiasso (Maxi López) e D’Alessandro; Ariel Ortega e Cardetti
Técnico: Ramón Diaz

GRÊMIO: Danrlei; Marinho, Claudiomiro e Anderson Polga; Ânderson Lima, Gavião, Tinga, Zinho e Rubens Cardoso; Fábio Baiano (Guilherme Weisshiemer) e Rodrigo Gral (Rodrigo Mendes)
Técnico: Tite

Copa Mercosul 2001 – Grupo 5 – 1ª Rodada
Data: 22 de julho de 2001, domingo, 15h00min
Local: Estádio Monumental de Nuñez, em Buenos Aires-ARG
Público: 18.000
Renda: Us$ 142.987,00
Árbitro: Carlos Torres (PAR)
Auxiliares: Celestino Galvan (PAR) e Roberto Troxler (PAR)
Cartões Amarelos: Astrada, Marinho, Danrlei, Ortega, Rodrigo Gral, Tinga e Claudiomiro
Cartão Vermelho: Ariel Franco, aos 24 minutos do 2º tempo
Gols: Anderson Lima, aos 8 minutos e Cambiasso, aos 33 minutos do 1º tempo; Tinga, aos 8 minutos, Ortega, aos 20, Anderson Polga aos 35 e Zinho aos 42 minutos do 2º tempo