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Copa Mercosul 1998 – Grêmio 2×3 River Plate

October 28, 2018
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Foto: Fernando Gomes (Zero Hora)

 

Em 1998, Grêmio e River Plate se enfrentaram no Estádio Olímpico pela primeira rodada da fase de grupos da primeira edição da Copa Mercosul. Os visitantes ganharam por 3×2, graças a boa atuação do atacante Juan Antonio Pizzi (atual treinador da Arábia Saudita, e técnico da Universidad Catolica na Libertadores de 2011), que recém retornara da Espanha (país pelo qual, após ter se naturalizado, havia disputado a Copa do Mundo da França).

Vale destacar ainda que o técnico Edinho foi demitido do Grêmio no jogo seguinte (derrota para o Atlético-MG em casa), tendo comandado o tricolor por somente 9 partidas;

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GRÊMIO NÃO RESISTE AO MISTO DO RIVER
A torcida não poupou alguns jogadores, como Fabinho, que reclamou da substituição, e chamou Edinho de burro

O Grêmio decepcionou em sua estréia na Copa Mercosul, ontem à noite. Perdeu para o River Plate, desfalcado de seis titulares, por 3 a 2 e mostrou que o entendimento dos jogadores com o técnico Edinho está mesmo difícil. O volante Fabinho, ao ser substituído por Tinga, aos 15 minutos do segundo tempo, não aceitou o cumprimento do vice de futebol, Marcos Hermann, disse que estava tudo errado e prometeu cobrar do técnico mais tarde, na concentração. Com o empate em 1 a 1 entre Universidad Católica e Vasco, no Chile, o Grêmio ocupa a lanterna do grupo E.

Os poucos torcedores que enfrentaram a noite fria para conferir o novo esquema do Grêmio com três volantes em campo – Fabinho, Goiano e Djair – e Palhinha, livre, para organizar os lances de ataque, viram a defesa repetir os erros de sempre. Logo aos três minutos, o árbitro marcou pênalti de Rodrigo Costa em Pizzi e prenunciou o que seria a noite gremista. O lateral Hernán Diaz chutou na trave e desperdiçou a chance de abrir o placar.

O curioso é que o esquema cauteloso dos gremistas funcionou ofensivamente, impulsionado pelo talento de Palhinha, pela boa atualção de Zé Alcino e pelo oportunismo de Guilherme. O primeiro gol surgiu através de um lance iniciado por Palhinha. Guilherme recebeu do meia e acertou um belo chute no ângulo, aos 16 minutos. Pizzi empatou aos 35 minutos. Os gremistas reclamaram, impedimento, mas Roger atrasou-se e deu condições ao atacante argentino. Depois, Sorin iniciou um contra-ataque, lançou Pizzi, que livrou-se dos dois zagueiros para marcar o segundo. Eram 44 minutos e a torcida vaiava o árbitro e os jogadores do Grêmio.

No segundo tempo, o River foi logo marcando o terceiro gol, aos 8 minutos, através de Solari. O gol surgiu novamente num lance pelo lado direito da defesa gremista. A torcida que pedia a entrada de Tinga desde os cinco minutos vaiou e ficou surpresa quando Fabinho levantou as mãos para o céu ao ser substituído, reclamando de Edinho. Rodrigo Costa descontou aos 20. Sem Fabinho e com dois volantes, o Grêmio melhorou. Tinga deu mais vibração ao time, insuficiente para chegar ao empate.” (Zero Hora – 31 de julho de 1998)

HERRMANN GARANTE PERMANÊNCIA DE EDINHO

O Grêmio perdeu para o Inter, domingo, na estréia do Brasileirão. O Grêmio perdeu ontem para o River, na estréia da Copa Mercosul. O Grêmio que enfrenta uma crise técnica e de relacionamento, escancarada ontem pela reação de Fabinho foi vaiado pelo torcedor. O vice de futebol, Marcos Herrmann, minimizou a atitude do jogador, garantiu que Edinho está firme no cargo e tem o comando do grupo e avaliou o trabalho do técnico como positivo.

– Edinho é sério, dedicado, preocupado, Não será trocando de nome a cada dois dias que vamos melhorar. Tivemos alma em campo, o resultado foi injusto. Acho que o Atlético-MG vai pagar a mula roubada no domingo – disse, na clara tentativa de manter o astral em alta, reconhecendo que jogadores estão sentindo muito sucessão de maus resultados. O Grêmio não vence um jogo oficial desde 3 de maio, quando derrotou o Santa Cruz por 2 a 0, no Olímpico, pelo Gauchão.

O presidente Luiz Carlos Silveira Martins, Cacalo, que foi ao vestiário na terça-feira dar força aos jogadores, deixou o estádio irritado, evitando as entrevistas. O técnico Edinho, que confessou não gostar do esquema com três volantes e colocou a culpa no meio-campo pela derrota no primeiro tempo, ficou um longo tempo em sua sala conversando com o diretor César Pacheco, e só depois analisou o momento da equipe e a sua própria situação.
– Temos que ter tranquilidade neste momento, o que virá quando as vitórias chegarem – destacou. Vou conversar internamente com o Fabinho para analisar o que de falou e ver qual a decisão certa a ser tomada” (Zero Hora – 31 de julho de 1998)

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Foto: Fernando Gomes (Zero Hora)

GRÊMIO PAGÓ LOS PLATOS ROTOS
River descargó su bronca por la eliminación en la Copa de una sola vez: le ganó a Gremio, volvió al triunfo después de tres partidos y mostró a un Pizzi inspirado.

PORTO ALEGRE (ENVIADO ESPECIAL). River se está acostumbrando a convivir con el sufrimiento. Su calvario empezó la semana pasada, cuando Vasco le hizo morder el polvo en la Libertadores. Y anoche no pudo evitar que la mediocridad de Gremio lo complicara. Acumuló fastidio por la impotencia que por momentos generó su juego. Así y todo, hizo que su rival de turno pague los platos rotos por tanta rabia contenida. Y se dio varios gustos a la vez: se despachó con tres goles de visitante (no lo hacía desde el 19 de marzo de este año, cuando goleó a Sporting Cristal en Perú), volvió al triunfo después de tres partidos y disfrutó de las dos primeras delicias de Pizzi.

El partido que Ramón Díaz planteó en el pizarrón fue diferente al que se dio en la realidad. River se imaginó que Gremio se le iba a venir y apostó su dibujo táctico al contragolpe. No acertó, porque Gremio también salió a esperar muy a pesar de su urgencia de triunfos. Paradójicamente, en lugar de aliviarlo, eso complicó más a River. ¿Cómo se entiende? Simplemente, porque el equipo de Ramón no tenía conductor.

La temerosa estructura montada en el mediocampo incluyó a tres volantes de contención. Porque si bien Netto y Marcelo Gómez se repartían el ancho de la cancha, Escudero jamás se decidió a desprenderse. No fue todo: River no tuvo un enganche fijo, ya que Solari jugó como lo hace Sorín cada vez que River juega de visitante: excesivamente preocupado por las subidas de Walmir.

Gremio le cedió la pelota y River no la supo usar. Angel estuvo tan perdido que cuando Ramón puso a Placente por Solari, empezó a correr pensando que quien tenía que salir era él. El equipo pedía a gritos a Aimar. O, al menos, que Solari reaccione y se suelte. Ni una cosa ni la otra. Pero para fortuna de River, Pizzi explotó como nunca. Primero aprovechó que Roger se quedó dormido y después inventó un autopase de pecho y definió con categoría europea, pasando al olvido hasta el golazo de Guilherme que había puesto en ventaja a los brasileños.

El partido le quedó servido a River. Solari definió con clase un contragolpe y pareció que estaba liquidado. Pero no. Al equipo de Ramón le faltaba el sufrimiento. Y lo tuvo. Porque Berizo no achicó hacia adelante y la defensa tuvo muchas distraccionesas. Demasiadas para un equipo con pretensiones. Rodrigo Costa aprovechó una de las tantas. River lo padeció. Y a los tumbos, pero ganó.” (Adrián Piedrabuena , Olé, Viernes 31 de julio de 1998)

“PIZZI FUE EL REY DE LA NOCHE
Anoche hizo sus dos primeros goles en River y fue la figura.

PORTO ALEGRE (ENVIADO ESPECIAL). La tercera es la vencida, asegura el refranero popular. Y puede ser, porque anoche, en su tercer partido con la camiseta de los Millonarios, explotó Juan Antonio Pizzi. Apareció en toda su dimensión el delantero que imaginó River cuando le pagó 2.300.000 dólares al Barcelona. Anoche fue la figura de la cancha: por los dos goles que hizo en el primer tiempo y por el penal que a los tres minutos le hizo Rodrigo Costa, pero también por otras cosas.

El jugadón previo al segundo gol (se llevó la peleota con el pecho y arrastró a tres defensores brasileños) fue la frutilla del postre para Pizzi, que venía en deuda con los hinchas de River por sus primeros partidos. Pero hubo más. Lo suyo dejó mucha tela para cortar, aunque lo que más llamó la atención fue ver a un delantero que ya está adaptado al ritmo de juego que pretende Ramón Díaz y que sumó con la chapa de todos los años que pasó en el fútbol europeo.

Lejos de quedarse escondido en el área, con lo que le hubiera alcanzado, el que quiere ser el nuevo hombre gol de River, bajó a conectarse con los volantes y se animó en el toque corto y largo. Ahí muchas veces apareció como imprecisio, pero eso no lo asustó.

Venía con el plus que le daban sus triunfos de área. Como el penal que le hicieron y el emnpate que metió de media vuelta a los 35 minutos de juego. Y justo cuando se había equivocado un par de veces en el toque corto, apareció con todo para meter el segundo. Y fue, en ese primer tiempo, el hombre de Núñez que sacó la diferencia y le salvó las papas a su equipo.

Le sobró. En el segundo tiempo el hombre gol de River no estuvo tan activo como en el primero, aunque preocupó siempre. Es que, como los buenos boxeadores, ya había puesto las manos de nocaut. Esas de las que los rivales muchas veces no se recuperan.’ “(Adrián Piedrabuena , Olé, Viernes 31 de julio de 1998)

NO SE AMONTONEN
En Porto Alegre hubo nada más que 5 mil hinchas. El promedio supera apenas los 8 mil. Hasta ahora, la Mercosur tiene menos atractivo que un discurso de Romay.

PORTO ALEGRE (ENVIADO ESPECIAL). La Copa Mercosur tiene menos convocatoria que un discurso de Alejandro Romay. Y no por el nivel de los equipos, precisamente. El torneo, creado más para la comercialización de sus derechos televisivos que para incentivar la competencia entre los equipos sudamericanos, no engancha a la gente. Se pensó en convocar a los clubes “grandes” de cada país para tratar de atraer a los hinchas, pero hasta ahora sólo se logró que la gente le prestase la misma -y escasa- atención que la que a la Supercopa cuando recién daba sus primeros pasos, hace una década.

Para muestra basta un botón: anoche, en Gremio-River, al estadio Olímpico de Porto Alegre (con capacidad para 60 mil espectadores) sólo fueron unos 5.000 hinchas, entre los cuales se encontraban 10 aventureros argentinos con cuatro banderas. Y es cierto que el equipo brasileño no está pasando por su mejor momento y que viene de perder el clásico con Inter. Pero también lo es que este nuevo torneo todavía no creó un hábito para que los futboleros gasten aunque sea 5 o 10 dólares, lo que anoche costaba una entrada.

Otro dato que pinta la poca importancia que tiene la Copa es un insólito pedido de los dirigentes brasileños: como Gremio y Vasco tienen que jugar por el torneo de su país el 16 de agosto y también deben hacerlo más tarde por la Copa, le van a proponer a la Confederación Sudamericana que el choque entre ambos sirviera para los dos torneos. O sea, que un triunfo puede llegar a valer 6 puntos…

De todas maneras, la falta de convocatoria no es sólo propiedad de Gremio. En los cuatro partidos que se jugaron el miércoles tampoco hubo demasiada gente. Por ejemplo, nada más que 800 brasileños fueron a ver el debut del Palmeiras frente a Independiente, 4.300 asistieron al Maracaná para ver Flamengo-Cerro Porteño, 15.000 uruguayos estuvieron en el Centenario cuando Nacional le ganó a Universidad de Chile y, en Buenos Aires, 15.000 personas le dieron un poco de clima al Nuevo Gasómetro cuando jugaron San Lorenzo y Cruzeiro. El promedio de público en los cinco partidos fue bajísimo: 8.020 espectadores.

“El torneo más importante del continente”, como fue presentado, tiene muchos premios. De convocatoria, por ahora, ni hablar.”  (Adrián Piedrabuena , Olé, Viernes 31 de julio de 1998)

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“TORCIDA SE REVOLTA COM NOVA DERROTA
Grêmio estréia no Torneio Mercosul com derrota de 3 a 2, no Olímpico, para o River. Treinador Edinho foi chamado de ‘burro’
O Grêmio decepcionou em sua estréia no Torneio Mercosul, ontem à noite, no Olímpico, ao perder de 3 a 2 para o River Plate. O time jogou boa parte do 2º tempo sob vaias, que só amenizaram com a entrada de Tinga e a reação em busca do empate. No final, torcedores criticaram a equipe, falando até em rebaixamento no Brasileiro.

Logo aos 3 minutos, o árbitro assinalou pênalti de Rodrigo em Pizzi. Hernan Diaz cobrou e acertou a trave superior. O Grêmio assumiu o controle do jogo e, aos 16 minutos, Palhinha lançou Guilherme, que chutou de fora da área para fazer 1 a 0. O Grêmio voltou a criar situações de gol, mas quem marcou foi o River. Aos 35, Pizzi recebeu livre na área e desviou de Danrlei: 1 a 1. O time gremista reclamou impedimento no lance. Aos 45, Pizzi, substituto de Salas. recebeu do excelente Sorin e marcou 2 a 1.

No segundo tempo, aos 8 minutos, Solari recebeu lançamento às costas de Rivarola e Walmir e concluiu para a rede: 3 a 1. Vaias para o time e gritos de ‘burro, burro’ para o treinador Edinho. Ao ser substituído por Tinga, aos 15min, Fabinho reclamou. Aos 20min, Rodrigo Costa descontou na cobrança de escanteio, aparando toque de Rivarola. O Grêmio forçou o empate, mas sem sucesso.” (Correio do Povo, 31 de julho de 1998)

DIREÇÃO INSINUA QUE DEMITIRÁ EDINHO SE NÃO GANHAR DOMINGO
Grêmio sofreu mais uma derrota, agora na Mercosul
O vice-presidente Marcos Herrmann afirmou, após o jogo, que o Grêmio tem obrigação de ‘colher um bom resultado domingo, contra o Atlético Mineiro’, deixando claro que uma derrota poderá determinar mudanças no comando do time. O dirigente enfatizou, contudo, que não adianta mudar de técnico a cada ‘dois ou três dias’.

Em relação à atitude de Fabinho, que gesticulou e criticou Edinho ao ser substituído, Herrmann garante que ‘não será tolerada a indisciplina no Olímpico’ e adianta que pode pensar em contratar um psicólogo. O diretor Duda Kroeff considera que ‘há tempo de reverter a situação’.

Paulo César Tinga não resistiu à dor de uma nova derrota e chorou no vestiário, evitando até dar entrevistas. Tinga, que entrou no segundo tempo, quando o jogo estava em 3 a 1, conseguiu sacudir a equipe, levando a uma forte reação e calando parcialmente as vaias. “(Correio do Povo, 31 de julho de 1998)

 

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Foto: Edison Vara (Placar)

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Grêmio 2×3 River Plate

GRÊMIO: Danrlei; Walmir, Rivarola, Rodrigo Costa e Roger; Djair, Fabinho (Tinga), Goiano e Palhinha; Zé Alcino (Ronaldinho) e Guilherme
Técnico: Edinho Nazareth

RIVER PLATE: Bonano; Hernan Diaz, Sarabia, Berizzo e Sorin; Netto, Escudero, Gomez e Solari (Placente); Pizzi e Angel
Técnico: Ramon Diaz

Copa Mercosul 1998 – Grupo E- 1ª Rodada
Data: 30 de julho de 1998, quinta-feira, 21h55min
Público: 5.901 (4.611 pagantes)
Renda: R$ 26.939,00
Árbitro: Ubaldo Aquino (PAR)
Auxiliares: Ricardo Grance e Nestor Gonzalez
Cartões Amarelos: Palhinha, Tinga, Fabinho, Solari, Berizzo e Netto
Cartão vermelho: Netto
Gols: Guilherme, aos 16 minutos; Pizzi, aos 34 e 44 minutos do 1º tempo; Solari aos 8 minutos e Rodrigo Costa aos 20 minutos do segundo tempo

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Copa Mercosul 1998 – River Plate 3×1 Grêmio

October 19, 2018
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Foto: La Nacion

River Plate e Grêmio se enfrentaramenos Aires na última rodada da fase de grupos da Copa Mercosul 1998. O tricolor precisa de uma vitória simples para avançar as quartas de final, enquanto os mandantes precisavam vencer por dois gols de diferença para se classificar.

E os donos da casa conseguiram o placar de 3×1 com um gol de pênalti, nos acréscimos, convertido por Gallardo, atual treinador do River.

Vale lembrar que depois desse jogo, o Grêmio venceu 5 dos 6 jogos restantes da primeira fase do Brasileirão e conseguiu se classificar para os playoffs na oitava posição.

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Foto: Zero Hora

MAIS UM FRACASSO TRICOLOR
Grêmio é eliminado da competição e tem quatro jogadores expulsos

Houve esforço, iniciativa, marcação forte, é verdade. Quanto a isso ninguém poderá reclamar de River Plate e Grêmio, ontem à noite, em Buenos Aires. O difícil mesmo foi enxergar futebol: passes corretos, lançamentos com alguma lucidez, tabelas de atacantes, toques de primeira, avanços verticais rumo ao gol, nada disso se viu no Monumental de Nufiez. Não fosse pelo golaço de Aimar aos 32 minutos da etapa final, o segundo dos argentinos, o jogo poderia ser considerado ruim, apesar dos quatro gols. Mas o golaço de Aimar de fora da área valeu o ingresso. Antes, Pizzi tinha aberto o placar de cabeça, aparando cruzamento da direita. O Grêmio ainda descontou em um gol contra de Berizzo, mas Galhardo fechou o placar de pênalti. A derrota por 3 a 1 eliminou o clube da Copa Mercosul e classificou o River.

Resta ao Grêmio; terminar o Brasileirão numa numa boa classificação. Hoje, ocupa a 16ª colocação, faltando, seis rodadas para encerrar a primeira fase. Ontem o Grêmio não jogou bem em nenhum momento, mas resistia aos ataque do River com o trio de volantes Fabinho, Goiano e Djair. Com ltaqui ajudando na marcação, os argentinos não conseguiam chegar à frente. Isto até Rodrigo Mendes perder a cabeça e atingir Castilho por trás. Foi expulso na hora. Então, Celso Roth teve que organizar a equipe com um jogador a menos desde os 24 minutos do primeiro tempo.

Daí em diante, os argentinos só não garantiram a vitória antes dos 10 minutos da segunda etapa, quando Pizzi marcou o primeiro, por incompetência do River, nem sombra daquele,. time multicampeão de um ano atrás. Na segunda etapa, mesmo com um a menos, o Grêmio melhorou. Palhinha entrou no lugar de Djair e conseguiu ser o melhor em campo, mesmo ficando em campo apenas alguns minutos.

Mas tudo não poderia terminar de forma mais melancólica para o tricolor. Rodrigo Costa, Goiano e Fabinho perderam a cabeça e foram expulsos. O Grêmio finalizou o jogo com apenas sete jogadores em campo. A rigor, o time de Celso Roth teve um belo chute de fora de Rodrigo Mendes na primeira etapa e um gol perdido por Tinga na segunda. E foi só. Pouco para quem precisava vencer. ” (Zero Hora – 16 de Outubro de 1998)

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ENTRÓ DE ÚLTIMA
River tenía que ganarle a Gremio por dos goles y lo hizo cerca del final con un penal de Gallardo. Antes sufrió mucho, a pesar de la gran noche de Pablo Aimar.

Había alguien que no merecía ese final. Los golpes de los brasileños le dolían con retroactividad pero él solo había encendido la ilusión de River. Asistencia para el primer gol, una joya en el segundo. Era posible. Por Aimar. Por Pablo Aimar, en la noche que dejó de ser Pablito. Pero… Gol en contra de Martínez. No. Todo mal. No puede ser. Afuera de la Mercosur. Un año maldito. Pero… Penal ¿Penal? Show de rojas y gol de Gallardo, después de los cinco minutos más largos de la historia. Clasificación. Desahogo. Con más fervor que fútbol. Sudando. Sufriendo. Al estilo de este River.

Con amor propio, como ahora le gusta a Ramón Díaz, pero con la falta de brillo de estos tiempos. Las señales de que a River todo le iba a costar el doble aparecieron con las primeras vueltas de la pelota. Enseguida se vio cómo Astrada y Marcelo Gómez se empecinaban en jugar de lo mismo. Entonces, como el ex Vélez no tenía recorrido, ni para ser salida ni para recuperar, lo de Astrada también se deslucía. Ahí surgió un interrogante: si River tenía que salir a buscar un triunfo por más de dos goles, ¿para qué Ramón Díaz armó esa dupla en el medio? Y este error de concepto del técnico se potenciaba al ver a Pablo Aimar solo de tanta soledad. El Cai intentó siempre, se bancó todas y demostró que además de tener muy buena técnica, es guapo. Cuánto le pegaron! El cordobés aceptó el compromiso y fue el conductor del equipo. Pero cada vez que levantaba la cabeza se encontraba sin los suyos. Castillo se alejaba del área para tratar de tocar y no lo conseguía. Pizzi, el único punta-punta casi no participaba del juego. Y como a Solari lo sacó un hachazo de Rodrigo Mendes, el Cai tuvo que crecer de golpe.

Este River no se pareció en nada al que goleó a Ferro el domingo y por eso quedó condenado al trabajo forzoso. No supo sacarle el jugo al hombre de más. Los laterales se proyectaron poco y entonces River dejó que Gremio se agrupara bien. Y con la amenaza constante del grandote Ze Afonso, llegó un par de veces cerca de Burgos.

Muñeco, adentro. Ramón Díaz había anunciado que Marcelo Gallardo iba a jugar un rato para ponerse en ritmo pensando en Boca. Como los papeles se quemaban, el Muñeco jugó todo el segundo tiempo. Otro manotazo del Pelado fue meter a Escudero por el opaco Gómez. Necesidad y urgencia.

A esa altura los nervios pateaban en contra. River hizo de los centros su sistema y no una alternativa. Pizzi metió un cocazo y se encendió la esperanza. Se podía, a pesar de todo. Pelotazos, más centros, algo de Gallardo y todo el coraje de Aimar. Para meter aquel derechazo. Para que River vuelva a vivir. Dedicado a Boca… (Facundo Quiroga, Olé, Viernes 16 de octubre de 1998)

ENTRÓ EL MUÑECO Y SE ARMÓ LA FIESTA
Gallardo entró en el segundo tiempo y fue clave: inició la jugada del gol de Aimar y metió el tercero de penal. Hacía un mes y medio que no pisaba una cancha.

A River le faltaba algo. Los hinchas, cansados de añorar la potencia goleadora de Salas, los lujos de Francescoli y las gambetas de Ortega, anoche se dieron el gusto de volver a disfrutar de la calidad de Marcelo Gallardo después de un mes y medio. Se nota que al Muñeco todavía le falta, pero entró en contacto con la pelota y mostró algunas cosas interesantes. De sus pies (encaró por la izquierda y le dio el pase a Cristian Castillo) nació la jugada del gol de Pablito Aimar y definió el partido con un penal. La idea es que llegue a punto para el superclásico con Boca, dentro de nueve días.

El Muñeco volvió después de recuperarse de una distensión en los isquiotibiales de la pierna izquierda en el partido contra Talleres, hace un mes y medio. Después, durante la recuperación, se complicó por una fatiga muscular en la pierna derecha. En el entretiempo, Ramón Díaz decidió que Santiago Solari se quedara en el vestuario para dejarle su lugar.

Empezó bastante bien. A los cuatro minutos le metió una buena pelota a Pizzi, pero el árbitro cobró falta del delantero contra el arquero Darnlei. A los 19 minutos, le quedó un tiro libre ideal para su perfil: a 25 metros del arco, sobre el sector izquierdo. Le pegó bien y el tiro superó la barrera, pero le faltó dirección: fue casi al medio y el arquero se quedó con la pelota.

Lo más interesante fue su buena buena aceleración en tres cuartos de cancha. A los 23 tuvo otra chance. La agarró en tres cuartos de cancha y encaró. Fabihno lo bajó dentro de la media luna. Esta vez optó por pegarle fuerte al palo del arquero. Se le fue arriba. Cinco minutos más tarde le pegó a otro tiro libre, también fabricado por él. Pero la tercera no fue la vencida. La quiso acariciar y le salió igual que el primero. Sobre el final se sacó las ganas con el penal.” (Jorge Luis Sierra, Olé, Viernes 16 de octubre de 1998)

Hizo una del Sheriff
Astrada volvió a jugar como volante central tras la polémica con Ramón. Y lo hizo muy bien.

No fue la figura de la cancha, aunque tuvo una muy buena noche. Pero lo más importante del partido de ayer para Leonardo Astrada es que volvió a jugar de cinco, como más le gusta. Porque finalmente el Negro ganó la pulseada que durante la semana tuvo con Ramón Díaz sobre su posición en la cancha. El técnico anoche ante Gremio decidió ponerlo nuevamente como volante central y el que ocupó el polémico sector derecho del mediocampo de River fue Marcelo Gómez.

“Creo que en la semana se habló de más. El domingo me tocó jugar por derecha y hoy (por ayer) tuve la oportunidad de hacerlo de volante central. Sólo espero seguir rindiendo lo mejor posible”. Después del triunfo y la clasificación, el Negro le bajó los decibeles a la polémica que nació después del partido con Ferro del domingo pasado. Astrada jugó 45 minutos como volante por derecha, y en el entretiempo el técnico lo sacó y mandó a la cancha a Escudero.

A la hora de dar las explicaciones del caso, Ramón dijo “salió porque necesitábamos ser más punzantes por ese sector”. En los primeros días de la semana, Astrada se puso firme: “Si el técnico me vuelve a pedir que juegue por la derecha, le digo que no”, dijo. Pero Ramón no se echó atrás y contestó que “es muy inteligente y sabe que en estos momentos debe jugar”. Por lo que se vio ayer en el Monumental, quedó claro que el DT no pudo convencer al Negro y las cosas fueron como antes.”(Jorge Lopez,Olé, Viernes 16 de octubre de 1998)

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EN EL ULTIMO MINUTO, CLASIFICO EN LA MERCOSUR
River entró por la ventana

Le ganó 3-1 a Gremio en un final caliente. Se quedaba afuera por un gol en contra de Martínez, pero el árbitro paraguayo González cobró un penal agónico y dejó a los brasileños con siete jugadores

En un final polémico, River pudo ganarle 3-1 al Gremio y logró clasificarse para la segunda ronda de la Mercosur. Los brasileños terminaron con siete jugadores, luego de haber complicado el partido, que el equipo de Ramón Díaz ganaba cómoda y merecidamente por 2-0 hasta que un gol en contra de Jorge Martínez, a diez minutos del final, impuso suspenso e incertidumbre. Un penal a Castillo en el último minuto, convertido suavemente por Gallardo, le dio la clasificación al local.
River había sufrido todo el primer tiempo. Manejaba el partido pero nunca pudo sacar provecho de la situación, facilitada cuando a los 20 minutos fue expulsado el delantero brasileño Rodrigo Mendes. Pizzi estuvo aislado, Castillo no le encontró la vuelta al partido, Aimar manejaba el ataque pero no conseguía ordenar las ideas, y fue repetidamente golpeado bajo la complacencia del paraguayo mundialista González.
Para el segundo tiempo, Díaz puso a Gallardo y Escudero para imprimirle más ritmo e inteligencia al ataque. Por los veinte del complemento, el partido era, definitivamente, un frontón. Gremio había renunciado a todo lo que no fuera defender, Gallardo se juntaba con Aimar, River abría la cancha, era fervor y pausa. Por eso no extrañó que Pablito –el mejor jugador de River– desbordara por izquierda, tirara un centro impecable y Pizzi, con potencia y ubicación, cabeceara solito en el área chica y pusiera el 1-0. Faltaba el último empujoncito. Castillo metió una volea a la carrera, que conjuró Danrlei. Pero de contra también se lo comió Zé Alfonso. Hasta que a los 32, tras una maniobra de Castillo, Aimar le pegó de derecha, con la cara interna, desde afuera del área, como caminando. Un golazo.Llegó el gol en contra de Martínez –un centro paralelo al fondo empujado involuntariamente– y la angustia. Hasta que en una entrada de Castillo, a un minuto del final, González cobró penal, los brasileños hicieron el escándalo y Gallardo le puso el sello.” (Página 12, 16 de outubro de 1998)

LOS NERVIOS DE RIVER NO ESTALLARON GRACIAS A UN PENAL
Sobre la hora, cuando Gremio tenía siete jugadores, Gallardo entregó la victoria y la clasificación

Difícil momento, de responsabilidad máxima, de jugarse la supervivencia del año en un simple remate. Así encaró Marcelo Gallardo el tiro final, ese penal a todo o nada como pocas veces. Temple en el elegido que salió del banco de suplentes para cambiarla la cara a River, en el juego y en la sonrisa por ese agónico triunfo por 3 a 1 que le permite avanzar a los cuartos de final de la Copa Mercosur, tras superar al Gremio desmembrado en siete hombres por culpa de un árbitro paraguayo Epifanio González que demostró ser un desastre en su trabajo. Malo en serio fue el arbitraje, pero River hizo méritos de todas maneras para mantenerse con vida futbolística.

Por más que le cuesta mucho a este River organizar un ataque colectivo y coherente. Menos claro resulta apurado por urgencias, necesitado de goles para seguir en el torneo y casi asfixiado por la cuerda de un año futbolístico tenso. Voluntad sobra y ese es un problema, porque son individualidades que por querer mucho hacen poco en beneficio del equipo.

Ni siquiera aprovechó la superioridad numérica y la expulsión de Rodrigo Mendes le provocó una ansiedad que aportó más confusión. Porque River no piensa, avanza por instinto y depende demasiado de Aimar, a quien todos le cargan la responsabilidad, sacándose la propia, claro. Y como el joven conductor se equivocó al encerrarse solo por el centro de la marca rival, el pelotazo empezó a ser el único recurso. Es una variante de pobreza futbolera, pero no daba para más River y encima le servía. No estaba este equipo para desperdiciar nada. Más convencido del camino quedó cuando uno de esos tantos centros encontró la cabeza goleadora de Juan Antonio Pizzi.

Entonado por ese tanto que bajaba las pulsaciones, River consolidó la ofensiva. Y mejoró bastante. Ya Marcelo Gallardo y Marcelo Escudero descargaban la presión de Aimar y éste encontraba la libertad para pararse en la medialuna y rematar hacia un golazo. Aunque respirar sin ahogarse no es para River y apurado en un cierre Martínez hizo un gol en contra.

Parecía un fin de año sin algo para festejar, pero a Castillo lo frenaron con una infracción y el penal fue uno de los pocos aciertos del árbitro González -ignoró un penal de Sorin por mano- que empezó a repartir rojas a mansalva. Toque firme de Gallardo y River que da otro paso tembloroso, pero que tambaleándose y todo sigue de pie…

Discusión por el horario

El horario del partido entre River y Gremio generó una situación confusa. La hora señalada para el comienzo era las 21.40. Pero ayer, a las 16.30, un fax de la Confederación Sudamericana de Fútbol llegó a la AFA con una nueva orden: se debía largar a las 21.10.

La noticia inquietó a las autoridades de Multimedios América, encargado de la transmisión, ya sin tiempo de cambiar su programación; finalmente, la emisora y la CSF se pusieron de acuerdo y el partido empezó a las 21.40, igual que el de San Lorenzo v. Gremio, televisado por TyC Max. “(La Nacion – 16 de octubre de 1998)

River Plate 3×1 Grêmio

RIVER PLATE: Burgos; Martinez, Paz, Berizzo e Sorin (Placente); Astrada, Gomez (Escudero), Solari (Gallardo) e Aimar; Castillo e Juan Pizzi.
Técnico: Ramon Diaz

GRÊMIO: Danrlei; Walmir, Rodrigo Costa, Scheidt e Roger; Djair (Palhinha), Goiano, Fabinho e Itaqui (Clóvis); Zé Afonso (Tinga) e Rodrigo Mendes.
Técnico: Celso Roth

Copa Mercosul 1998 – Grupo E – 6ª Rodada
Data: 15 de outubro de 1998, quinta-feira
Local: Estádio Monumental de Núñez, em Buenos Aires/ARG
Público: 10 mil pagantes.
Renda: US$ 186.588,00
Árbitro: Epifanio Gonzalez (PAR).
Auxiliares: Ricardo Grance (PAR) e Celestino Galvan (PAR)
Cartões Amarelos: Astrada, Aimar, Fabinho, Danrlei, Goiano, Djair e Palhinha
Cartões vermelhos: Rodrigo Mendes (25´/1ºT), além de Rodrigo Costa (40´/2ºT), Fabinho (43´/2ºT) e Goiano (43´/2ºT)
Gols: Pizzi, aos 10 minutos; Aimar, aos 31, Martinez (contra), aos 37 e Gallardo (de pênalti) aos 46 minutos do segundo tempo

 

Protótipo das Camisas de 1998

September 3, 2013

Em 18 de fevereiro de 1998, Grêmio e Inter anunciaram o seu novo patrocinador, a Chevrolet, em uma cerimônia no Salão Negrinho do Pastoreio do Palácio Piratini. Depois de três anos, a dupla voltava a ter o mesmo patrocínio. O então diretor de Assuntos Corporativos e Exportação da General Motors do Brasil, José Carlos Pinheiro Neto, disse que: “Patrocinar apenas um clube seria um equívoco indesculpável”. Desde então os clubes sempre tiveram o mesmo patrocinador master.
Cada clube recebeu cerca de 7 milhões de Reais por um contrato de três anos. O lançamento em si teve uma curiosidade. O Inter estampou o símbolo da Chevrolet em seu uniforme modelo 1997, enquanto o Grêmio apresentou a marca no que parece ser um protótipo do uniforme de 1998.
O curioso é que essas camisas nunca foram usadas em jogo, e o fardamento gremista de 1998 só foi ser oficialmente lançado em 3 de março, véspera da estreia do clube na Libertadores daquele ano. Alguns detalhes foram alterados na versão final. Na camisa tricolor entrou o patrocínio do Corsa junto com o logo de Chevrolet (que passou a ser estampado num retângulo metade azul, metade preto). Já na camisa azul entrou apenas a inscrição Banco GM.